La postura de Frederiksen sobre el tema se ha reflejado no solo en sus declaraciones, sino también en las políticas implementadas por su gobierno. Dinamarca ha adoptado medidas estrictas contra la inmigración, como la confiscación de bienes de los migrantes para cubrir los costos de su alojamiento.
Además, las leyes danesas denominadas "No Ghetto" buscan evitar que ciertos vecindarios tengan una concentración excesiva de migrantes. Estas medidas refuerzan su enfoque sobre la importancia de controlar la migración, algo que considera esencial para el bienestar de la sociedad danesa.
Frederiksen afirmó que apoya el modelo de bienestar escandinavo, que incluye educación, beneficios sociales y atención médica financiados con impuestos, pero subrayó que, para ella, esto es solo uno de los pilares tradicionales del socialismo democrático. El segundo pilar, según ella, es tener el control sobre la migración.













