El régimen chavista financió a Black Lives Matters con más de 20 millones de dólares
Nicolás Maduro con representantes de Black Lives Matter.
porRedacción
internacionales
La dictadura venezolana apoya a grupos de extrema izquierda para sembrar división política dentro de los Estados Unidos.
El medio estadounidense Washington Examiner publicó un extenso informe en el que asegura que el régimen venezolano encabezado por Nicolás Maduro enfrenta una creciente presión por parte de la administración del presidente Donald Trump debido a su utilización de los cárteles que controla para contrabandear drogas hacia Estados Unidos.
Según el artículo, la semana pasada el propio Trump afirmó haber autorizado operaciones encubiertas de la CIA dentro del país sudamericano, una medida que representa una escalada significativa en la confrontación entre ambos gobiernos.
Sin embargo, según Washington Examiner, las agresiones de Caracas no se limitan al narcotráfico. El régimen chavista impulsó durante años movimientos de extrema izquierda destinados a sembrar división política dentro de los Estados Unidos, primero apoyando a Black Lives Matter (BLM) y ahora al grupo terrorista Antifa.
Disturbios de Black Lives Matter
El financiamiento del chavismo a grupos de izquierda en EEUU
El medio señala que “se puede saber mucho sobre qué grupos antiestadounidenses nacionales están surgiendo por el apoyo que reciben de nuestros enemigos en el extranjero, especialmente Venezuela, pero también Irán, Cuba y China”.
El informe sostiene que el apoyo de la dictadura venezolana a BLM comenzó durante el gobierno del dictador Hugo Chávez. El Washington Examiner cita el testimonio de un exalto funcionario venezolano, cercano a Chávez y actualmente desertor, que asegura haber estado presente a fines de 2012 cuando el entonces líder chavista entregó a Opal Tometi, una de las fundadoras de Black Lives Matter, “maletas llenas de dólares, al menos 20 millones”, destinadas a “proyectar el proyecto revolucionario bolivariano en las calles de Estados Unidos”.
El desertor, que según el medio colabora con el gobierno estadounidense y aportó pruebas sobre el vínculo entre el régimen chavista y el Cártel de los Soles, describió que la reunión ocurrió en el Palacio de Miraflores, en una suite conocida como la “Suite Japonesa”. En ese encuentro, Tometi habría estado acompañada por otras tres mujeres afroamericanas y el actor Danny Glover, reconocido simpatizante de los regímenes de Cuba y Venezuela.
El dictador Hugo Chávez.
De acuerdo con Washington Examiner, la conexión entre Chávez y los movimientos de izquierda en Estados Unidos se remonta a 2006, cuando el líder venezolano convocó desde el Foro Social Mundial celebrado en Caracas a crear una red de izquierda estadounidense que actuara como una “quinta columna” contra las políticas del país norteamericano. Ese llamado habría derivado, en 2007, en la creación del Foro Social de Estados Unidos (USSF), considerado una incubadora para los futuros fundadores de BLM.
El artículo recuerda que Alicia Garza, otra de las fundadoras de BLM, participó activamente en la organización del primer Foro Social de Estados Unidos, mientras que Patrisse Cullors y la propia Tometi también tuvieron participación directa o indirecta en los encuentros. Garza, citada en su propio libro The Purpose of Power (2020), reconoció que esa experiencia fue decisiva en su formación política de izquierda y en su posterior rol durante los disturbios de Ferguson, en 2014.
Washington Examiner agrega que tras la creación formal de BLM en 2013, la relación con el régimen chavista se mantuvo activa. En 2015, Opal Tometi invitó al dictador Nicolás Maduro a participar en un acto en Harlem, Nueva York, junto al actor Danny Glover, y se desempeñó ese mismo año como observadora electoral en Venezuela, donde redactó un manifiesto de apoyo a la “revolución bolivariana” en nombre de Black Lives Matter.
Disturbios de Black Lives Matter
El medio señala que con el progresivo debilitamiento de BLM en Estados Unidos, el régimen de Maduro desplazó su foco hacia los movimientos “antifascistas”. En el último año, la dictadura venezolana organizó al menos cinco grandes eventos internacionales con esta temática, entre ellos el Congreso Mundial contra el Fascismo y el Neofascismo celebrado en septiembre de 2024, y el Festival Internacional Antifascista, que tuvo lugar en enero de 2025 con la participación de más de 2.000 asistentes de 125 países.
Esta estrategia de Caracas busca mantener viva su influencia ideológica en el exterior, reemplazando la red de BLM, ya en declive y fragmentada, por nuevos movimientos radicales de extrema izquierda más alineados con su narrativa revolucionaria, como Antifa.
El artículo concluye que la alianza entre el chavismo y grupos de izquierda dentro de Estados Unidos no solo tuvo implicancias ideológicas, sino también operativas y financieras, configurando “un esfuerzo sostenido por exportar el proyecto bolivariano al corazón de la sociedad estadounidense”.