La tercera categoría corresponde a la clase media, para la cual el nuevo sistema prevé la posibilidad de penas de prisión. En el escalón más bajo se ubican los ciudadanos comunes, quienes pueden ser castigados con cárcel, azotes y otras sanciones severas por infracciones que, en los niveles superiores, reciben un trato considerablemente distinto.
El nuevo código penal también establece límites específicos, y restrictivos, respecto del uso de la violencia física. El artículo 30 prohíbe únicamente aquellas agresiones que deriven en “fracturas de huesos” o “desgarros de la piel”. Sin embargo, el texto no prohíbe de manera explícita otras formas de violencia física, psicológica o sexual contra los niños.
En ese marco, el artículo 48 habilita el castigo parental. La disposición señala que un padre puede castigar a su hijo de incluso 10 años por conductas como descuidar las oraciones, sin que se establezcan restricciones claras sobre el tipo de sanción permitida.











