La administración de Rodrigo Paz denunció que las protestas son financiadas desde el bastión político del ex mandatario mientras crece la tensión social en Bolivia.
El gobierno de Rodrigo Paz responsabilizó al ex presidente Evo Morales por la creciente ola de bloqueos, protestas y conflictos sociales que afectan distintas regiones del país y que ya provocan fuertes pérdidas económicas, desabastecimiento y tensión política.
La acusación fue realizada por el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, quien afirmó que las movilizaciones están siendo organizadas y financiadas desde el Trópico de Cochabamba, principal bastión político y sindical de Morales. “Quieren salir a bloquear sin ninguna propuesta, sin ningún planteamiento; es para que caiga el gobierno”, declaró el funcionario en conferencia de prensa.
Bolivia atraviesa actualmente uno de los períodos de mayor conflictividad social de los últimos años. En diferentes puntos del país se registraron más de 30 bloqueos de carreteras, protestas de sectores sindicales, huelgas docentes y movilizaciones campesinas que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz y reclaman medidas frente a la crisis económica.
El presidente Javier Milei junto a Rodrigo Paz
Entre los grupos movilizados se encuentran la Central Obrera Boliviana (COB), organizaciones campesinas como los Ponchos Rojos y sectores afines al llamado “evismo”, que continúan denunciando la exclusión política de Morales tras su inhabilitación electoral.
La situación económica agravó todavía más el escenario político. Bolivia enfrenta desde hace meses escasez de combustible, inflación creciente, falta de dólares y aumentos en el precio de productos básicos. En varias regiones comenzaron a registrarse problemas de abastecimiento debido a los cortes de rutas y las interrupciones del transporte.
El gobierno de Paz sostiene que las protestas tienen un componente político destinado a desestabilizar a la administración nacional. El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, calificó algunas movilizaciones directamente como “conspiración” y descartó cualquier posibilidad de renuncia presidencial.
Mientras tanto, Evo Morales rechazó las acusaciones y denunció una persecución política en su contra. El ex mandatario convocó junto a sus seguidores nuevas marchas hacia La Paz y acusó al gobierno de intentar “entregar los recursos naturales” del país y avanzar hacia privatizaciones.
El ex dictador Evo Morales
La tensión política se produce además en paralelo a la complicada situación judicial de Morales. En los últimos días, la Justicia boliviana lo declaró en rebeldía y emitió una orden de captura en el marco de una causa por presunta trata de menores.
Además, el gobierno presentó denuncias contra el ex presidente por presuntos delitos vinculados a los bloqueos, incluyendo terrorismo, instigación pública y obstrucción de servicios públicos.
En este contexto, Bolivia enfrenta una combinación de crisis económica, conflictividad social y enfrentamiento político interno que continúa profundizándose mientras el país permanece parcialmente paralizado por las protestas y bloqueos.