El presidente derechista de Bolivia, Rodrigo Paz, declaró el estado de excepción en todo el país para liberar las rutas bloqueadas, recuperar el abastecimiento y establecer el orden, luego de más de 50 días de protestas impulsadas por sectores sindicales, campesinos y demás agrupaciones de extrema izquierda alineadas con el pedófilo Evo Morales.
La decisión fue anunciada tras semanas de tensión, desabastecimiento y cortes en carreteras estratégicas que afectaron el traslado de alimentos, combustible, medicamentos y atención médica. Según el Gobierno boliviano, la crisis dejó 16 muertos, de los cuales 13 fallecieron por no haber recibido atención médica oportuna a raíz de los bloqueos.
“He dispuesto la aplicación del Estado de Excepción para liberar las carreteras del país. Los bolivianos no pueden seguir siendo rehenes de bloqueos que impiden trabajar, estudiar, recibir atención médica, abastecerse y llevar sustento a sus hogares”, afirmó Paz a través de su cuenta de X.
El mandatario sostuvo que la medida no busca alterar la vida cotidiana, sino restablecerla. “Este Estado de Excepción no pretende quitar la normalidad, sino devolverla”, remarcó, al tiempo que aseguró que las puertas del Gobierno seguirán abiertas para quienes quieran dialogar “de buena fe”.
En su mensaje televisado, Paz explicó que la decisión se tomó luego de agotar las instancias de negociación, alcanzar acuerdos con sectores cuyas demandas consideró legítimas e identificar a grupos que, según el Ejecutivo, utilizaron la violencia con fines de desestabilización política.
El presidente fue más allá y calificó la situación como una “estrategia organizada de desestabilización contra la democracia” y como un “intento de golpe de Estado desde el narcoterrorismo”. También señaló la existencia de estructuras políticas operando desde el Chapare o Trópico de Cochabamba, una zona históricamente vinculada al poder territorial de Evo Morales.
La Presidencia aclaró que el estado de excepción no implica la suspensión general de derechos, pero sí prohíbe los bloqueos de vías, el uso de armas, explosivos y elementos violentos. Además, dispuso el apoyo temporal de las Fuerzas Armadas a la Policía para proteger rutas estratégicas, infraestructura esencial y garantizar el abastecimiento.
Rodrigo Paz habló en un mensaje televisado.
La medida llega después de que el Gobierno firmara un acuerdo con la Central Obrera Boliviana, encabezada por Mario Argollo, quien anunció el levantamiento de las medidas de presión a nivel nacional. El documento prevé un plazo de 90 días para implementar compromisos oficiales y crear mesas de trabajo.
Sin embargo, el conflicto no terminó. La Federación Departamental de Campesinos Túpac Katari y sectores afines a Evo Morales rechazaron el acuerdo, lo calificaron como una “traición” y anunciaron que continuarán con los bloqueos iniciados el 6 de mayo.