El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia declaró el 25 de marzo que la central nuclear de Zaporizhzhia, la mayor de Europa, es una instalación rusa que no será transferida a Ucrania ni a ningún otro país.
La declaración llegó en respuesta a la información sobre posibles negociaciones internacionales acerca de su estatus. Según el Ministerio, el regreso de la central al sector nuclear ruso es un “hecho consumado” y la comunidad internacional debe reconocerlo.
Además, Rusia descartó cualquier posibilidad de entrega o control compartido con Ucrania, Estados Unidos o representantes de organismos internacionales, argumentando que ello comprometería la seguridad física y nuclear de la planta.

La central de Zaporizhzhia, que cuenta con seis reactores, fue capturada por las fuerzas rusas a principios de la invasión a gran escala de Ucrania en marzo de 2022.
En octubre de ese mismo año, Rusia anexó formalmente la planta tras celebrar referendos en las regiones de Donetsk, Lugansk, Kherson y Zaporizhzhia, cuyos resultados no fueron reconocidos por la comunidad internacional.
Los referendos fueron calificados por Estados Unidos y otros países occidentales como una “farsa” en ese entonces, ya que se llevaron a cabo bajo circunstancias de coacción y sin la legitimidad necesaria. A pesar de ello, el Kremlin insistió en que los referendos reflejaron la voluntad del pueblo, con un 98% de apoyo a la unión con Rusia.














