Las fuerzas rusas atacaron 13 veces en apenas una semana instalaciones de la empresa energética estatal ucraniana Naftogaz, según informó la propia compañía. Los nuevos ataques provocaron daños importantes en equipos e infraestructura vinculados con la producción energética y elevaron a casi 300 los ataques sufridos por instalaciones de la empresa desde comienzos de 2026.
Naftogaz señaló que los ataques se produjeron en distintas regiones de Ucrania y que uno de sus activos fue alcanzado en varias oportunidades durante la misma semana. La compañía informó que los impactos provocaron daños graves tanto en equipos como en su capacidad de producción, aunque ningún trabajador resultó herido durante esta última oleada.
La ofensiva se concentra especialmente en instalaciones relacionadas con la producción y distribución de gas y otros recursos energéticos, un sector considerado estratégico para Ucrania. Los ataques buscan afectar la capacidad del país para mantener su infraestructura energética operativa, especialmente ante la proximidad de los meses más fríos.
El presidente de Naftogaz, Sergiy Koretskyi, afirmó que la frecuencia de los ataques demuestra que la infraestructura energética continúa siendo un objetivo prioritario para las fuerzas rusas. La compañía sostiene que el volumen de ataques registrado durante 2026 representa una presión creciente sobre sus instalaciones y sobre la capacidad de Ucrania para garantizar el suministro energético.
La campaña rusa contra el sector energético no se limita a Naftogaz. Desde el comienzo de la invasión a gran escala, Moscú ha atacado repetidamente centrales eléctricas, redes de transmisión, depósitos de combustible y plantas de producción de gas.
El impacto adquiere especial importancia de cara al próximo invierno. Funcionarios ucranianos han advertido que Rusia podría mantener la presión sobre las instalaciones energéticas durante los próximos meses con el objetivo de reducir la capacidad de generación y producción de energía del país y dificultar el abastecimiento de la población.
Los ataques contra Naftogaz se producen además en un momento de intensificación de la guerra aérea. Mientras Rusia continúa lanzando misiles y drones contra objetivos ucranianos, Kiev ha aumentado sus propios ataques de largo alcance contra instalaciones dentro de territorio ruso, especialmente contra refinerías y centros logísticos.
La nueva oleada contra Naftogaz confirma así que la infraestructura energética se mantiene como uno de los principales frentes de la guerra. Con casi 300 ataques contabilizados contra instalaciones de la empresa desde enero, Ucrania enfrenta el desafío de mantener operativa su producción energética mientras continúa reparando los daños provocados por los bombardeos.