La ofensiva nocturna golpeó Kiev y la región de Odesa, con daños en viviendas, transporte ferroviario, puertos, infraestructura eléctrica y centros de datos.
Rusia lanzó durante la madrugada del martes una nueva ofensiva aérea contra Ucrania utilizando drones y misiles balísticos, con Kiev y la región de Odesa entre las principales zonas afectadas. Las autoridades ucranianas informaron daños en edificios residenciales, viviendas, transporte público e infraestructura considerada estratégica.
Según la Fuerza Aérea ucraniana, Moscú empleó 152 drones, incluidos 82 aparatos propulsados por motores a reacción, además de dos misiles balísticos Iskander-M/S-400 y un misil Zircon/Oniks. Ucrania afirmó haber derribado o neutralizado 109 de los objetivos aéreos, aunque se registraron impactos en 24 lugares y caída de restos en otros 16.
Bomberos ucranianos apagando el fuego causado por un bombardeo
En Kiev, los ataques provocaron daños en edificios residenciales y otras estructuras civiles. También fueron afectados sectores ferroviarios, incluido un depósito de la estación Kiev-Pasazhirski, mientras que las autoridades informaron sobre impactos en centros de procesamiento de datos y otras instalaciones.
La región de Odesa también sufrió ataques. Según las autoridades ucranianas, fueron alcanzados edificios residenciales, una institución educativa, infraestructura portuaria y una subestación eléctrica vinculada con el suministro a instalaciones del puerto. También se registraron daños en embarcaciones y otras estructuras de la zona.
El Ministerio de Defensa ruso sostuvo que sus fuerzas atacaron centros logísticos, infraestructura portuaria y ferroviaria, centros de datos, depósitos de drones y misiles y una fábrica de drones. Moscú afirmó que estos objetivos tenían relación con las capacidades militares ucranianas. Algunas de las imágenes difundidas tras los ataques no pudieron ser verificadas de manera independiente.
Uno de los elementos destacados de la ofensiva fue el empleo creciente de drones con motores a reacción. Estos aparatos vuelan a mayor velocidad y altitud que muchos drones convencionales, lo que reduce el tiempo disponible para que las defensas aéreas los detecten e intercepten. Ucrania está desarrollando nuevos drones interceptores para hacer frente a esta amenaza.
Volodimir Zelensky junto a los misiles antiaéreos Patriot
La ofensiva se produce además en un momento de presión sobre las defensas antiaéreas ucranianas. Kiev enfrenta una disponibilidad limitada de interceptores Patriot, necesarios especialmente para hacer frente a los misiles balísticos. En paralelo, Rusia ha incrementado sus ataques contra infraestructura energética, industrial y logística antes de los meses de invierno.
Los ataques forman parte de una escalada aérea que se ha intensificado durante los últimos días. Mientras Moscú continúa atacando objetivos en distintas regiones de Ucrania, Kiev mantiene sus propias operaciones de largo alcance contra refinerías, instalaciones militares y otros objetivos estratégicos dentro de Rusia.