El Kremlin confirmó la entrada en servicio activo del sistema de misiles Oreshnik, con capacidad nuclear, y su despliegue en Bielorrusia.
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El Ministerio de Defensa de Rusia informó que el sistema de misiles Oreshnik, capaz de portar ojivas nucleares o convencionales, fue incorporado formalmente al servicio activo de las Fuerzas Armadas. El anuncio estuvo acompañado por una breve ceremonia militar en Bielorrusia, país aliado del Kremlin donde ya se encuentran desplegadas estas armas estratégicas.
Si bien las autoridades rusas evitaron precisar cuántos misiles fueron movilizados o los detalles técnicos del despliegue, la confirmación oficial marca un nuevo salto en la escalada militar impulsada por Moscú desde el inicio de la invasión a Ucrania.
El presidente ruso,Vladímir Putin, había anticipado a comienzos de diciembre que el Oreshnik entraría en funcionamiento antes de fin de mes, durante una reunión con la cúpula militar. En ese contexto, advirtió que Rusia profundizaría su ofensiva si Kiev y sus aliados occidentales rechazaban las condiciones planteadas por el Kremlin en las conversaciones de paz.
Rusia puso en servicio los misiles Oreshnik con capacidad nuclear y elevó la tensión en Europa
Un mensaje de presión en medio de las negociaciones
El anuncio llega en un momento particularmente delicado para las negociaciones diplomáticas. En los últimos días, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió al mandatario ucraniano Volodímir Zelensky en Florida y sostuvo que ambas partes estaban “más cerca que nunca” de alcanzar un acuerdo que ponga fin al conflicto.
Sin embargo, las conversaciones siguen empantanadas en puntos centrales, como la delimitación de zonas de retirada militar, la seguridad en las fronteras y el futuro de la central nuclear de Zaporiyia, ocupada por tropas rusas y considerada una de las más grandes de Europa. Trump reconoció que, pese a los avances, las negociaciones lideradas por Washington aún podrían fracasar si Moscú mantiene su postura intransigente.
En ese marco, el despliegue del Oreshnik aparece como una señal inequívoca de que Putin busca negociar desde una posición de fuerza, apelando a la disuasión nuclear como herramienta de presión política y militar.
Las capacidades del Oreshnik y la advertencia a la OTAN
Rusia utilizó por primera vez este misil experimental en noviembre de 2024, cuando lanzó un Oreshnik contra una fábrica en la ciudad ucraniana de Dnipro, vinculada históricamente a la producción de misiles durante la era soviética.
Putin elogió públicamente las capacidades del sistema, destacando que cuenta con múltiples ojivas que pueden alcanzar velocidades de hasta Mach 10 y que, según el Kremlin, resultan prácticamente imposibles de interceptar por los sistemas de defensa actuales.
Rusia puso en servicio los misiles Oreshnik con capacidad nuclear y elevó la tensión en Europa
Además, el mandatario ruso advirtió que Moscú no descarta emplear este tipo de armamento contra países de la OTAN que autoricen a Ucrania a utilizar misiles de largo alcance para atacar territorio ruso. El jefe de las fuerzas de misiles estratégicos de Rusia afirmó que el alcance del Oreshnik le permitiría impactar en cualquier punto de Europa.
Una amenaza que reaviva viejas tensiones
Los misiles de alcance intermedio, con rangos de entre 500 y 5.500 kilómetros, estuvieron prohibidos durante décadas por un tratado firmado en plena Guerra Fría, del que tanto Estados Unidos como Rusia se retiraron en 2019. Su reaparición refuerza el clima de desconfianza y revive una lógica de confrontación que Occidente intenta evitar mediante presión diplomática y negociaciones multilaterales.
Mientras Washington insiste en una salida negociada al conflicto, el despliegue del Oreshnik confirma que el Kremlin apuesta a sostener la amenaza militar como carta central en la mesa de diálogo, elevando la tensión regional y global.