En una iniciativa para modernizar su sistema de seguridad, Japón avanzó con una histórica reforma estructural que busca fortalecer sus capacidades de inteligencia nacional.
La primer ministro derechista, Sanae Takaichi, anunció la creación de la Oficina Nacional de Inteligencia, junto con la puesta en marcha de un Consejo Nacional de Inteligencia que estará bajo su conducción directa.
La iniciativa, inspirada en el modelo de la CIA estadounidense, apunta a centralizar la inteligencia exterior, reforzar las tareas de contrainteligencia y generar un esquema más eficiente para responder a amenazas y operaciones de influencia en un contexto internacional cada vez más complejo.

El proyecto recibió un amplio respaldo durante su tratamiento en el Parlamento japonés, que sancionó la ley considerada histórica por su impacto en la arquitectura institucional del país.
La norma además establece la creación de un Consejo Nacional de Inteligencia dentro del Gabinete, con el objetivo de unificar las agencias existentes y mejorar la capacidad de respuesta frente a desafíos geopolíticos.
Uno de los ejes centrales de la reforma es la conformación de un organismo con mayor capacidad de coordinación y análisis. La nueva dirección contará con autoridad para recopilar y procesar información de manera integral entre los distintos ministerios y oficinas gubernamentales, lo que permitirá optimizar la toma de decisiones estratégicas.









