Se descubrió que China hackeó los teléfonos de la Casa de Gobierno de Inglaterra y espió a altos funcionarios por años
El régimen de Xi Jinping espió durante años a altos funcionarios del Reino Unido
porFrancisco Leguizamón
internacionales
El régimen de Xi Jinping llevó a cabo un esquema de espionaje que le permitió interceptar las comunicaciones de funcionarios de Reino Unido durante años.
Una operación de espionaje sistemático atribuida a China ha permitido a agentes vinculados al Estado chino interceptar durante años las comunicaciones de altos cargos del Gobierno del Reino Unido, incluidos asesores y funcionarios que trabajaban directamente en Downing Street.
Así lo revela una investigación publicada por un periódico británico, que describe una campaña de intrusión digital prolongada entre 2021 y 2024, dirigida al corazón del poder político británico.
Según la información publicada, los atacantes habrían logrado acceder a teléfonos móviles utilizados por figuras clave de varios gobiernos conservadores, afectando a equipos cercanos a los primeros ministros Boris Johnson, Liz Truss y Rishi Sunak.
Boris Johnson fue uno de los apuntados por el ciberataque chino
El objetivo principal de la operación no habría sido un ataque puntual, sino una vigilancia continua y silenciosa, diseñada para recopilar inteligencia política sensible a largo plazo.
Expertos en ciberseguridad señalan que este tipo de espionaje encaja con los métodos habituales de los servicios de inteligencia chinos, caracterizados por su persistencia y por centrarse en comunicaciones personales y profesionales, en lugar de limitarse a documentos clasificados.
A través de mensajes, llamadas y metadatos, un actor extranjero puede reconstruir redes de poder, identificar divisiones internas, anticipar decisiones políticas y obtener ventajas estratégicas en negociaciones diplomáticas y comerciales.
El hecho de que los dispositivos comprometidos pertenezcan a funcionarios del entorno directo del primer ministro eleva considerablemente la gravedad del caso. A diferencia de un ciberataque convencional, el espionaje de teléfonos móviles permite un acceso profundo a la vida política diaria del Gobierno, incluyendo intercambios informales que a menudo revelan más que los canales oficiales.
El objetivo del ciberataque fue una vigilancia contante del gobierno británico
Analistas advierten de que la simple posibilidad de que China haya tenido esa visibilidad supone una amenaza directa a la seguridad nacional del Reino Unido.
Aunque las autoridades británicas han evitado confirmar públicamente todos los detalles, el caso se suma a una creciente preocupación en Occidente por las actividades de espionaje digital del Estado chino.
En los últimos años, el Reino Unido y sus aliados han acusado repetidamente a Pekín de llevar a cabo campañas de ciberespionaje contra parlamentos, instituciones democráticas e infraestructuras críticas, como parte de una estrategia global de recopilación de inteligencia.
El régimen de Xi Jingping ha llevado a cabo múltiples ataques cibernéticos a lo largo de Occidente durante la última década
Desde el ámbito político británico, las revelaciones han reavivado las críticas a la política hacia China. Varios parlamentarios han señalado que el espionaje descrito demuestra que Pekín actúa como un actor hostil encubierto, incluso mientras mantiene relaciones diplomáticas y comerciales con Londres.
Este caso pone de manifiesto la contradicción entre tratar a China como socio económico y, al mismo tiempo, sufrir ataques persistentes contra las estructuras del Estado.
El Gobierno chino ha negado las acusaciones y las ha calificado de infundadas. Sin embargo, estas negativas no han disipado las inquietudes, especialmente porque se producen en un contexto de sanciones previas y advertencias formales de los servicios de inteligencia británicos sobre actividades de espionaje vinculadas a China.
Para muchos expertos, el patrón es claro: una campaña de inteligencia a largo plazo que prioriza la infiltración silenciosa sobre el sabotaje visible.
El gobierno de Trump ha advertido en repetidas ocasiones sobre los peligros que representa la asociación al gobierno chino