El gobierno de Taiwán volvió a desplegar aviones de combate y buques militares luego de detectar una nueva patrulla aérea y naval del Ejército chino alrededor de la isla, en medio de un nuevo incremento de la tensión entre Beijing y Taipei. Según informó el Ministerio de Defensa taiwanés, se trata de la segunda gran operación militar china registrada en menos de una semana.
Las autoridades taiwanesas señalaron que la patrulla incluyó aviones de combate, drones militares y embarcaciones de la Armada china operando cerca de la línea media del estrecho de Taiwán, límite no oficial que durante décadas funcionó como una zona de separación entre ambas partes.
Aviones chinos dentro del espacio aéreo taiwanes
Frente a la operación china, Taiwán activó sistemas de vigilancia aérea y marítima y ordenó el despliegue inmediato de cazas y barcos militares para monitorear los movimientos del Ejército Popular de Liberación. El Ministerio de Defensa afirmó que “las fuerzas armadas mantienen control total de la situación”.
La nueva demostración militar ocurre pocos días después de que China realizara otra gran patrulla de combate alrededor de la isla y coincidió además con un aumento de las declaraciones de Beijing contra el gobierno taiwanés. Las autoridades chinas consideran a Taiwán parte de su territorio y no descartan el uso de la fuerza para lograr una eventual reunificación.
Durante los últimos meses, el gobierno chino intensificó notablemente la presión militar sobre la isla democrática mediante ejercicios navales, vuelos de bombarderos estratégicos y operaciones de drones alrededor del territorio taiwanés. Analistas internacionales consideran que estas maniobras buscan desgastar militar y psicológicamente a Taiwán, además de enviar señales a Estados Unidos y sus aliados en la región.
El presidente taiwanes Lai Ching-te
La situación genera especial preocupación debido a que Taiwán se convirtió en uno de los principales focos de tensión geopolítica mundial. Estados Unidos mantiene apoyo político y militar hacia la isla y continúa autorizando ventas de armamento y cooperación estratégica con Taipei, algo que Beijing considera una provocación directa.
El gobierno taiwanés acusa además a China de intentar modificar el equilibrio regional mediante presión militar constante. El presidente Lai Ching-te aseguró recientemente que la democracia taiwanesa “no cederá ante amenazas ni intimidaciones”.
Mientras tanto, distintos países occidentales siguen observando con preocupación la creciente militarización del estrecho de Taiwán, una de las rutas comerciales más importantes del mundo y clave para la industria global de semiconductores.