Taiwán realizó esta semana un importante ejercicio militar con sistemas de cohetes HIMARS suministrados por Estados Unidos, enviando un mensaje claro sobre su determinación de defenderse ante las crecientes amenazas de China. Las maniobras, desarrolladas en la costa occidental de la isla y orientadas hacia el estrecho de Taiwán, representaron la primera ocasión en que estos avanzados lanzacohetes móviles dispararon proyectiles hacia las aguas que separan a la isla del territorio continental chino.
El ejercicio se produjo en un contexto de tensión cada vez mayor entre Taipéi y Pekín, luego de años de presiones militares, incursiones aéreas y despliegues navales por parte del régimen chino alrededor de la isla democrática. Las autoridades taiwanesas señalaron que las prácticas tenían como objetivo mejorar la capacidad de respuesta ante una eventual invasión y fortalecer las tácticas de despliegue rápido y ataque de precisión.
Los sistemas HIMARS (High Mobility Artillery Rocket System) fueron el elemento central de las maniobras. Estos lanzadores montados sobre camiones están diseñados para ejecutar ataques rápidos y luego cambiar inmediatamente de posición para evitar represalias enemigas, una táctica conocida como ''shoot-and-scoot''. La movilidad del sistema quedó demostrada cuando las unidades recibieron la orden de disparo, se posicionaron y lanzaron sus cohetes en apenas tres minutos.

El sargento del ejército taiwanés Wang Ming-hui afirmó que las fuerzas armadas continuarán entrenándose con estos sistemas ''con una determinación inquebrantable para proteger Taiwán''. Aunque los proyectiles utilizados eran versiones de entrenamiento con alcance reducido, el simbolismo del ejercicio fue evidente: la isla está reforzando activamente sus capacidades defensivas frente a una amenaza que considera cada vez más real.
La decisión de Taiwán de apostar por armamento altamente móvil forma parte de una estrategia asimétrica impulsada en colaboración con Estados Unidos. En lugar de intentar competir directamente con el enorme poder militar chino mediante costosos sistemas convencionales, Taipéi busca desarrollar capacidades que dificulten y encarezcan cualquier intento de invasión por parte de Pekín.
La representante taiwanesa ante Washington, Alexander Yui, restó dramatismo a la dirección de los disparos al señalar que, debido a la geografía de la isla, las opciones eran limitadas. ''Somos una isla; solo podemos disparar hacia el este o hacia el oeste, así que eligieron el oeste'', explicó. Sin embargo, el ejercicio fue interpretado por numerosos observadores como una demostración de preparación militar frente a las constantes amenazas provenientes del otro lado del estrecho.










