Taiwán pondrá a prueba el próximo mes su capacidad para mantener la producción de armamento y sostener sus operaciones militares en caso de que China ataque sus principales centros industriales y logísticos, en un nuevo ejercicio que refleja la creciente preocupación de Taipéi por las ambiciones territoriales de Beijing.
La prueba se realizará durante los ejercicios militares anuales Han Kuang, previstos entre el 5 y el 14 de agosto. Las maniobras simularán un escenario en el que China utiliza ejercicios militares rutinarios como una maniobra de distracción para ocultar los preparativos de una invasión a gran escala de la isla democrática.
El objetivo será comprobar la capacidad de las autoridades taiwanesas para elevar rápidamente el nivel de alerta y responder ante una eventual agresión. Según el Ministerio de Defensa, uno de los principales desafíos será mantener la producción necesaria para abastecer a las Fuerzas Armadas incluso si instalaciones industriales, puertos, centros logísticos y estructuras de mando son atacados.
La estrategia responde a una preocupación central de Taiwán: que Beijing intente paralizar la capacidad defensiva de la isla desde las primeras horas de un conflicto. China considera a Taiwán parte de su territorio y ha rechazado descartar el uso de la fuerza para conseguir una eventual reunificación. El Gobierno taiwanés, por su parte, rechaza las reclamaciones de soberanía de Beijing y sostiene que únicamente sus habitantes tienen derecho a decidir su futuro.













