En el Senado de los Estados Unidos espera su aprobación lo que se llama una "resolución continua", que es una medida temporal que permite al gobierno seguir funcionando con los niveles de financiamiento existentes cuando el Congreso no ha aprobado un nuevo presupuesto.
Esta resolución fue aprobada por los republicanos de la Cámara de Representantes hace dos semanas y el presidente de la Cámara, Mike Johnson, junto a otros congresistas instaron el lunes a sus colegas republicanos del Senado a votar rápidamente sobre el marco presupuestario aprobado por la Cámara de Representantes.

Las placas tectónicas de la cámara alta comenzarán a vibrar luego de que el líder del bloque republicano John Thune advierta en una reunión junto al presidente Donald Trump y Mike Johnson que aún no estaban saldadas las discusiones dentro de su bloque para unificar una postura que garanticen un éxito en el Senado. En otras palabras: falta deliberación interna.
A estas horas en el Senado el clima se ha ido oscureciendo. La mayoría que lidera Thune se fracciona en esta discusión, y el líder enfrenta demandas de senadores para realizar recortes más drásticos, poniendo en el centro de la tormenta al plan de salud Medicaid.
Lo cierto es que los líderes republicanos de ambas cámaras del Congreso sienten presión para mostrar avances rápidos en la implementación de la agenda del presidente Donald Trump.
"Estamos trabajando para reunir todo de manera que haga los recortes de impuestos permanentes, evite un aumento de impuestos y aborde los componentes clave y las promesas de la administración", dijo el Whip republicano del Senado, John Barrasso (Wyoming).

Thune, sin aún tener garantizados los apoyos de su bancada, ha buscado acelerar la votación como modo de presión a los senadores díscolos, para más tardar la primera semana de abril.
Sin embargo, votar positivamente por la resolución continúa como está hoy, será muy difícil. Los senadores ya adelantan públicamente que para apoyar, se deberán hacer grandes cambios.













