Una masacre perpetrada por yihadistas afiliados al Estado Islámico dejó al menos 49 cristianos muertos el domingo pasado en una iglesia de la aldea de Komanda, en el este de la República Democrática del Congo (RDC).
La masacre ocurrió durante una celebración del Jubileo de Plata de la iglesia, cuando cristianos de aldeas cercanas se habían reunido para orar por la paz en la región. Según testigos presenciales y organizaciones humanitarias, los atacantes, miembros de las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), un grupo islamista con raíces en Uganda, decapitaron a las víctimas, incluidos nueve niños, y secuestraron a varios menores más.
La brutalidad del ataque ha conmocionado a la comunidad local y a organizaciones internacionales. Testimonios recogidos por numerosas cadenas de noticias, con el apoyo de la organización cristiana Open Doors UK, describen escenas desgarradoras: cuerpos esparcidos en la iglesia y sus alrededores, tiendas incendiadas y una atmósfera de profundo dolor.
Los atacantes no solo asesinaron a quienes estaban en la iglesia, sino también a los que intentaron huir. Las víctimas fueron mayoritariamente católicas. Un comerciante local cuya tienda fue destruida comentó no entender por qué ocurren estas atrocidades. Las Naciones Unidas, a través de su misión MONUSCO, ayudaron a cavar una fosa común donde fueron enterradas las víctimas.

Durante el funeral, se vivieron escenas de profundo dolor: madres llorando por hijos secuestrados, prometidas llorando por sus futuros esposos, y familias lamentando la pérdida de sus únicos sustentos.









