El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abrió este lunes la puerta a una modificación histórica de la política de Washington sobre las Islas Malvinas al confirmar que su administración revisa la posición estadounidense frente a la disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido.
“Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas”, respondió Trump ante periodistas en el Despacho Oval de la Casa Blanca cuando fue consultado específicamente por el futuro de la postura norteamericana sobre el archipiélago.
La declaración adquiere una dimensión excepcional porque Estados Unidos mantiene desde mediados del siglo XIX una política formal de neutralidad respecto de la soberanía de las islas. Washington reconoce la administración británica de facto, pero históricamente evitó pronunciarse a favor de cualquiera de las dos partes respecto de los reclamos soberanos.
Incluso durante la Guerra de Malvinas de 1982, cuando la administración de Ronald Reagan terminó brindando respaldo material al Reino Unido, documentos oficiales estadounidenses remarcaron que ese apoyo no modificaba la neutralidad de Washington sobre la soberanía.
El nuevo escenario comenzó a tomar forma el viernes, cuando The Telegraph reveló que funcionarios del Pentágono analizaban distintas medidas para presionar al Reino Unido a elevar su gasto en defensa hasta el objetivo del 5% del PBI impulsado por Trump para los aliados de la OTAN.
Un alto funcionario estadounidense citado por el medio británico aseguró que Londres recibiría “especial atención” dentro de la revisión de los compromisos militares de los miembros de la alianza y sostuvo que no se estaba descartando ninguna alternativa para conseguir una mayor contribución británica.
La Casa Blanca no anunció hasta el momento un reconocimiento de la soberanía argentina sobre las islas. Sin embargo, que el propio Trump haya dejado públicamente abierta la revisión representa una novedad diplomática de enorme relevancia para la Argentina.
“Siempre reviso cada posición. Esa es solo una de muchas”.
El Gobierno de Javier Milei mantiene por ahora una postura de “cautela y prudencia”, evitando interpretar las declaraciones como un cambio formal ya consumado. Apenas semanas atrás, el embajador estadounidense Peter Lamelas había ratificado que Washington continuaba oficialmente neutral.
Si la revisión derivara finalmente en un respaldo explícito al reclamo argentino, Estados Unidos abandonaría una política sostenida durante más de un siglo y produciría uno de los cambios diplomáticos más importantes para la posición argentina sobre Malvinas en décadas.