El asesinato de Charlie Kirk, referente conservador y líder juvenil estadounidense, vuelve a poner en el centro del debate a Antifa, la red de militantes de extrema izquierda señalada por múltiples episodios de violencia.
El hecho ocurrió el pasado 10 de septiembre en la Universidad de Utah Valley y tiene como principal acusado a Tyler Robinson, de 22 años, quien tras su detención fue identificado como miembro de esta agrupación.
Consultado por la prensa, Donald Trump fue categórico al ser preguntado sobre una posible investigación: “Ya veremos, Vamos a estar anunciando, ya están siendo investigados, están bajo una investigación importante. Mucha de la gente que tradicionalmente dirías que están en la Izquierda”.
Antifa, abreviatura de “anti-fascista”, se define como un movimiento que dice combatir el fascismo.
Al repreguntarle si efectivamente ya hay pesquisas en curso, el mandatario reiteró: “ya están siendo investigados”.
Antifa, abreviatura de “anti-fascista”, se define como un movimiento que dice combatir el fascismo, pero ha sido reiteradamente asociado a disturbios, ataques a civiles, policías y referentes políticos de derecha. Su accionar violento ha quedado documentado en distintos episodios.
En 2017, durante los disturbios en Berkeley,militantes de la agrupación atacaron un eventode Milo Yiannopoulos, provocando más de 100.000 dólares en daños y unas 200 detenciones.
En 2020, en Portland, integrantes de la organización lanzaron cócteles Molotov y proyectiles contra fuerzas policiales durante manifestaciones conjuntas con Black Lives Matter.
Tyler Robinson - Asesino de Charlie Kirk.
Más recientemente, en 2025, estudiantes conservadores de la Universidad de California en Davis denunciaron agresiones físicas, robo y vandalismo por parte de militantes vinculados a Antifa.
El asesinato de Kirk se suma a esta serie de episodios que exponen la peligrosidad de un movimiento que, mantiene presencia en distintas ciudades de Estados Unidos y Europa, donde también se registraron ataques a políticos e infraestructura.
El caso Robinson vuelve a reforzar el vínculo entre la extrema izquierda y la violencia política, ahora en su expresión más extrema: el asesinato de uno de los líderes conservadores más influyentes de la juventud norteamericana.