La administración de Trump ha comenzado con la purga de funcionarios de carrera en el Departamento de Justicia (DOJ) y el FBI, exigiendo a aquellos funcionarios de peor desempeño su renuncia.
El viernes, el director interino del FBI, Brian Driscoll, envió un correo electrónico en el que instruía a los líderes del FBI a proporcionar al DOJ, para el martes siguiente, los nombres de todos los empleados actuales y pasados que trabajaron en las nefastas investigaciones del 6 de enero.
La solicitud del DOJ incluirá la información sobre el puesto, la oficina de asignación, el rol en la investigación y la fecha de la última actividad relacionada. El DOJ revisará esta información para determinar si es necesario tomar acciones adicionales.
Driscoll destacó a lo largo de su carrera, las enseñanzas que sus superiores le habían inculcado. Por otro lado, remarcó como la corrupción durante la gestión de Biden logró quebrar esos valores en algunos integrantes del buró.

Este esfuerzo forma parte de la promesa de Trump de hacer importantes reformas en el Departamento de Justicia y el FBI, organismos que han sido utilizados en su contra por parte del Partido Demócrata, especialmente tras el allanamiento en su residencia de Mar-a-Lago y el trato a los implicados en los incidentes en el Capitolio.
La solicitud para recopilar la lista de empleados refleja cómo la administración de Trump está cumpliendo con su promesa de depurar las agencias que lo han atacado injustamente, llevando a cabo una de las peores persecuciones políticas en la historia de los Estados Unidos.















