Las recientes restricciones migratorias impuestas por el presidente Donald Trump están generando aumentos salariales en varios sectores laborales, según reconocen incluso economistas críticos de su administración.
La medida, que pone fin a la bienvenida federal a millones de migrantes ilegales, está elevando los sueldos de trabajadores estadounidenses en ocupaciones de bajos ingresos, aunque también ha provocado tensiones en algunas industrias que dependían de mano de obra extranjera.
Wendy Edelberg, economista del centro de estudios Brookings Institution, afirmó a Bloomberg el 11 de julio que ''veremos un crecimiento salarial más fuerte en algunas ocupaciones, especialmente en el sector agrícola y en el cuidado de salud a domicilio''.
Aunque reconoce que la salida de trabajadores migrantes tendrá ''efectos económicos modestos'' sobre el tamaño de la economía en general, subraya que las repercusiones inmediatas son más emocionales y prácticas para las empresas que enfrentan escasez de personal.

Un caso ilustrativo es el del gigante cárnico JBS, que firmó un nuevo contrato colectivo el 6 de junio. La empresa otorgará aumentos salariales, días de enfermedad pagos y pensiones a 26.000 trabajadores en Estados Unidos. ''Cuando supe de la pensión, me emocioné'', dijo Thelma Cruz, empleada en Iowa. ''Mi esposo también trabaja aquí y ambos recibiremos pensiones al jubilarnos''.
Desde que Trump asumió su segundo mandato tras las elecciones de 2024, las políticas migratorias más estrictas han comenzado a transformar el mercado laboral estadounidense.










