La tensión en Medio Oriente volvió a aumentar luego de que un barco anclado frente a la costa este de los Emiratos Árabes Unidos fuera secuestrado y obligado a dirigirse hacia aguas iraníes, según informó este jueves el centro británico de operaciones de comercio marítimo (UKMTO). El incidente ocurrió cerca del estratégico Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo y gas.
De acuerdo con el reporte británico, el buque se encontraba anclado a unos 70 kilómetros al noreste del puerto de Fujairah cuando fue abordado por personas no autorizadas. Las autoridades no revelaron el nombre de la embarcación ni identificaron oficialmente a los responsables, aunque el episodio ocurre en medio de una creciente escalada regional vinculada a Irán y sus aliados.
La incautación se produjo mientras el presidente estadounidense Donald Trump mantenía una reunión clave en Pekín con el líder chino Xi Jinping. Entre los temas principales del encuentro figuraban precisamente la guerra con Irán y sus efectos sobre el comercio energético mundial, afectado por las tensiones en el Golfo Pérsico y la inestabilidad en el Estrecho de Ormuz.

La región atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. El estrecho es considerado un punto crítico para la economía global, ya que por allí circula cerca del 20% del petróleo comercializado en el mundo. Cualquier interrupción en esa vía marítima genera preocupación inmediata en los mercados internacionales y eleva el riesgo de una crisis energética.
El puerto de Fujairah, cercano al lugar del incidente, constituye además una infraestructura estratégica para Emiratos Árabes Unidos, al funcionar como uno de los principales centros de exportación de petróleo fuera del Golfo Pérsico. Durante los últimos meses, instalaciones y embarcaciones vinculadas a esa zona han sido blanco de ataques y sabotajes relacionados con el conflicto regional.
El secuestro del barco ocurre pocos días después de que Irán confirmara la captura del petrolero Ocean Koi. Según la agencia estatal IRNA, la embarcación fue interceptada en el Golfo de Omán bajo acusaciones de perjudicar intereses petroleros iraníes. Sin embargo, Estados Unidos había sancionado previamente al buque por integrar una flota clandestina utilizada para transportar petróleo iraní violando restricciones internacionales.

La sucesión de incidentes marítimos ha incrementado las críticas occidentales hacia el régimen iraní, acusado desde hace años de utilizar operaciones navales, milicias aliadas y presión militar indirecta para expandir su influencia regional. Gobiernos occidentales consideran que Teherán recurre frecuentemente a tácticas de intimidación en rutas marítimas estratégicas como forma de presión política y económica.










