El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó el martes que no asistirá a la próxima cumbre del Grupo de los Siete (G7), prevista para celebrarse en París. El anuncio fue realizado durante una rueda de prensa en la Casa Blanca, donde el mandatario aseguró que, pese a su ausencia, mantiene una buena relación con los líderes de Francia y del Reino Unido.
Trump explicó que su decisión de no participar en la reunión no responde a un conflicto personal con los dirigentes europeos, sino a diferencias políticas y de enfoque en torno al papel de los foros multilaterales. ''Me llevo bien con ellos'', afirmó al referirse a sus homólogos francés y británico, subrayando que el entendimiento personal no implica necesariamente coincidencia en todas las prioridades internacionales.
La confirmación de su ausencia se produce en un momento de tensiones entre Estados Unidos y varios países europeos. En particular, han cobrado relevancia las recientes declaraciones de Trump sobre el interés en que Washington tome control de Groenlandia, un territorio autónomo administrado por el Reino de Dinamarca.
Trump aclaró que su ausencia se debe a diferencias políticas con algunos líderes europeos
Estas afirmaciones han provocado un fuerte rechazo en Europa y han añadido presión a unas relaciones transatlánticas ya marcadas por desacuerdos en temas como comercio, cambio climático y defensa.
Desde la Unión Europea, líderes y funcionarios han reiterado su respaldo a Dinamarca y han defendido el respeto a la soberanía territorial como un principio fundamental. Aunque Groenlandia no forma parte plenamente de la UE, su vínculo con un Estado miembro ha convertido el asunto en un punto sensible en las relaciones entre Bruselas y Washington.
La cumbre del G7, que reúne a las principales economías avanzadas del mundo, suele ser un espacio clave para la coordinación política y económica entre aliados. La ausencia del presidente estadounidense podría limitar el alcance de las discusiones y es vista por analistas como una señal del enfoque más distante de la actual administración hacia los mecanismos multilaterales tradicionales.
A pesar de la decisión de Trump, Estados Unidos seguirá representado en el encuentro a través de su delegación diplomática. No obstante, su inasistencia refuerza la percepción de un enfriamiento en el diálogo político de alto nivel entre Washington y sus socios europeos.
El presidente estadounidense mencionó que a pesar de diferencias en torno a la situación de Groenlandia, mantiene una buena relación con Starmer y Macron