Viktor Orbán reconoció esta noche la victoria del partido Tisza de Péter Magyar en las elecciones parlamentarias de Hungría 2026. Tras más de 16 años defendiendo la soberanía húngara, Fidesz perdió el poder. Pero el resultado no se explica solo por el voto de los húngaros: la Unión Europea jugó un rol decisivo con una promesa clara y millonaria.
Bruselas había congelado 18 mil millones de euros destinados a Hungría. Ese dinero estaba bloqueado precisamente por las políticas firmes de Orbán: la defensa de las fronteras, la independencia frente a las imposiciones de la UE y la protección de la identidad nacional. Durante años, la Comisión Europea condicionó esos fondos a que Hungría se sometiera a sus exigencias.












