En los últimos días la violencia política contra los políticos de derecha en Alemania se han incrementado de forma peligrosa.
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Alemania vive una nueva ola de violencia política contra el único partido que se atreve a desafiar al consenso globalista:Alternativa para Alemania (AfD). En Múnich, la oficina parlamentaria del partido fue atacada dos veces en pocos días.
El diputado del Bundestag Tobias Teich, representante de la AfD por Baviera y miembro de la dirección regional del partido, denunció públicamente los hechos y los calificó como ''terrorismo político de extrema izquierda''.
Durante el segundo ataque, los agresores habrían lanzado un artefacto incendiario a través de una ventana. El fuego se propagó por el cableado del edificio e incendió un pequeño negocio ubicado debajo de la oficina parlamentaria. Los daños se estiman en cientos de miles de euros.
Según explicó Teich en sus redes sociales, los ataques forman parte de una campaña coordinada de la extrema izquierda cuyo objetivo es destruir a la AfD, la única oposición patriótica en Alemania.
El diputado Tobías Teich denunció repetidos ataques contra su oficina parlamentaria
Afirmó que estos métodos son los mismos por los que la Antifa es conocida internacionalmente y recordó que en Estados Unidos ya se la considera una organización terrorista. En Alemania, sin embargo, advirtió que la situación es diferente, ya que Antifa recibe apoyo del Estado, de los medios y de numerosas ONG, mientras que los ataques contra la oposición patriótica son ignorados o incluso glorificados.
El diputado reveló que, durante el primer ataque, los vecinos lograron fotografiar al agresor: un individuo con pasamontañas rojo, mochila y material pirotécnico. Según Teich, estos detalles prueban que no se trató de un acto aislado, sino de una acción política planificada.
También señaló a un individuo conocido bajo el alias Robert Andreasch, quien trabaja para la emisora pública bávara ''BR'' como ''experto en extremismo de derecha'', mientras colabora simultáneamente con un colectivo vinculado a Antifa. Según el diputado, dicho grupo habría publicado fotografías de las nuevas oficinas antes de su inauguración, en lo que describió como una operación de doxxing dirigida contra la AfD.
El ataque está relacionado a la presencia de Antifa en Alemania
Teich consideró que el atentado no fue un simple delito de propiedad, sino una intimidación sistemática contra la libertad de debate y la existencia misma de AfD en la vida pública. A pesar de ello, insistió en que ni él ni sus compañeros se dejarán amedrentar.
Debido a los daños, su oficina parlamentaria en Múnich ha quedado inutilizable por tiempo indefinido, y se prevé que las reparaciones duren varios meses. Su colega René Dierkes, diputado del Parlamento de Baviera (Landtag bávaro), cuyo despacho contiguo también resultó gravemente afectado, describió las consecuencias como especialmente graves, tanto por el impacto económico como por el riesgo que corrieron los residentes del edificio.
Los ataques contra las sedes locales de la AfD no son hechos aislados. En los últimos meses se han registrado decenas de agresiones similares en toda Alemania: vehículos incendiados, pintadas amenazantes y sabotajes contra oficinas del partido.
Las autoridades suelen restarles importancia o calificarlas como vandalismo común. Para muchos observadores, se trata de una doble moral del Estado, que reacciona con dureza cuando el agresor es de derecha, pero guarda silencio cuando la violencia proviene de la izquierda.
El diputado René Dierkes también fue alcanzado por un ataque izquierdista
Teich también criticó la falta de protección policial. Recordó que su oficina ya había sido atacada anteriormente y que se habían denunciado amenazas sin que las autoridades tomaran medidas preventivas.
Según el diputado, la pasividad de las fuerzas de seguridad envía una señal peligrosa de impunidad y alienta nuevos ataques, un patrón que demuestra la tolerancia institucional hacia la violencia de izquierda. A esto se suma el silencio casi total de los grandes medios, que apenas dedicaron unas líneas al atentado.
Teich subrayó que, si un ataque similar se hubiera dirigido contra un partido del gobierno, las portadas estarían llenas de condenas y llamados a la acción. Cuando la violencia viene de la izquierda, afirmó, reina el silencio.
Los ataques de Múnich coincidieron con otro episodio violento en Göttingen, donde miembros de un colectivo de izquierda agredieron a simpatizantes de AfD tras un acto local. La policía identificó a cinco sospechosos y abrió una investigación por agresión agravada.
La alcaldesa de Herdecke fue apuñalada en las últimas horas y se encuentra en estado crítico
Para Teich, estos hechos demuestran que Alemania enfrenta un problema estructural de violencia política tolerada por las instituciones. Señaló que, mientras las autoridades gastan millones en programas para vigilar y censurar a la derecha, permiten que grupos violentos de izquierda actúen impunemente bajo el pretexto del antifascismo.
El diputado pidió al gobierno federal una condena clara y pública de la violencia política venga de donde venga y exigió que el Ministerio del Interior presente un plan para proteger las oficinas parlamentarias y sedes locales de AfD. En sus palabras, no se trata solo de los miembros del partido, sino de la democracia misma.
En Estados Unidos, grupos vinculados a Antifa ya han sido catalogados como amenazas a la seguridad nacional. Por otro lado, en Alemania, continúan recibiendo financiamiento institucional a través de proyectos antidiscriminación.
Teich criticó duramente la doble moral de los medios alemanes