La primer ministro de Dinamarca, Mette Frederiksen, presentó la dimisión de su gobierno ante el rey tras la derrota sufrida por su coalición en las elecciones generales, según informó la casa real en un comunicado oficial. La renuncia abre un periodo de negociaciones políticas que se prevé complejo y prolongado, en el que los distintos partidos intentarán formar una nueva mayoría parlamentaria.
Los comicios dejaron un escenario fragmentado en el Parlamento danés, compuesto por 179 escaños, sin que ningún bloque alcanzara la mayoría absoluta de 90 diputados. El bloque de izquierda encabezado por el Partido Socialdemócrata obtuvo 84 escaños, mientras que los partidos de derecha sumaron 77, lo que obliga a ambas partes a buscar apoyos adicionales para gobernar.
El resultado supuso un duro revés para Frederiksen. Su formación, el Partido Socialdemócrata, logró apenas 38 escaños, una caída significativa respecto a los 50 obtenidos en las elecciones anteriores y el peor desempeño electoral desde 1903. A pesar de este retroceso, la agrupación se mantiene como la fuerza política más votada, con un 21,9 % de los sufragios, lo que deja abierta la posibilidad de que la actual primera ministra intente formar un nuevo gobierno y aspirar a un tercer mandato.













