El gobierno del Reino Unido anunció nuevas restricciones al financiamiento político que han desatado críticas por parte de sectores opositores, quienes consideran que las medidas podrían perjudicar de forma desproporcionada a fuerzas emergentes como Reform UK, liderada por Nigel Farage.
El paquete de reformas incluye un tope anual de 100.000 libras para donaciones de ciudadanos británicos residentes en el extranjero y una prohibición inmediata de aportes en criptomonedas, al menos hasta que se implemente un sistema regulatorio más estricto. Según el ministro de Vivienda, Steve Reed, las medidas buscan evitar que actores extranjeros influyan en la política nacional a través de financiamiento encubierto.
Muchos críticos de la iniciativa sostienen que el gobierno está utilizando el argumento de la seguridad nacional para introducir limitaciones que podrían restringir la competencia política. En particular, apuntan a que Reform UK, que ha experimentado un rápido crecimiento en popularidad y recaudación, podría ser uno de los principales afectados. El partido ha sido pionero en aceptar donaciones en criptomonedas y, según datos recientes, una parte significativa de sus fondos proviene de británicos que viven en el exterior.












