''The Washington Post'' anunció este miércoles el despido de cerca de un tercio de su fuerza laboral, una drástica reestructuración que reducirá de forma significativa la cobertura de deportes, noticias locales e información internacional.
La decisión, una de las más severas en la historia reciente del diario, se produce en medio de una prolongada crisis financiera agravada por costosos litigios e indemnizaciones vinculadas a la era de Donald Trump.
Los recortes afectarán a múltiples departamentos, con especial impacto en corresponsalías extranjeras y en la sección metropolitana de Washington DC. El editor ejecutivo, Matt Murray, defendió la medida como necesaria para devolver la ''estabilidad'' al periódico.
En un mensaje interno, reconoció el carácter doloroso de los despidos, pero aseguró que el medio debe reinventar su periodismo y su modelo de negocio para poder sobrevivir en un entorno mediático dominado por nuevas tecnologías y cambios en los hábitos de consumo.

Murray explicó que el tráfico digital del diario se ha desplomado en los últimos tres años y que el Washington Post sigue operando con una estructura ''demasiado propia de otra época''.
Sin embargo, empleados y críticos sostienen que los problemas financieros del diario no pueden entenderse sin tener en cuenta el elevado coste económico derivado de demandas legales asociadas a su patética cobertura difamatoria del presidente Donald Trump, que impactaron negativamente en las cuentas del medio y limitaron su margen de maniobra en los últimos años.
El Washington Post Guild, el sindicato del periódico, condenó los despidos y advirtió que la reducción de personal debilitará la calidad informativa y la función democrática del diario.










