Una encendida polémica sacude a comunidades judías y círculos políticos tras el anuncio de que Tommy Robinson, activista británico y reconocido opositor al extremismo islámico, visitará Israel por invitación oficial del ministro de Asuntos de la Diáspora y Lucha contra el Antisemitismo, Amichai Chikli.
Chikli hizo pública la invitación el 3 de octubre, pocos días después del atentado antisemita frente a una sinagoga de Mánchester en Yom Kipur, y definió a Robinson como “un líder valiente en la primera línea contra el islamismo radical”.
Según el ministro, fortalecer la cooperación con aliados que entienden el peligro del extremismo “es parte esencial de la defensa de Israel y del mundo libre”.
Robinson, quien enfrenta en Reino Unido un proceso judicial por presunta intimidación a periodistas —del que se declara inocente—, confirmó que viajará a Israel tras la audiencia del 13 de octubre.
En su itinerario figuran visitas a Jerusalén, Judea y Samaria, el sitio del festival Nova, el Instituto Jabotinsky y Yad Vashem.
En redes sociales, el activista escribió: “El ataque en Mánchester reafirmó mi convicción de que el Reino Unido e Israel libran la misma batalla contra el yihadismo islámico. Su lucha es la nuestra. Llego como amigo y aliado, porque la fuerza de Israel es la fuerza de Occidente.”
No todos comparten esa visión. El Board of Deputies of British Jews y el Jewish Leadership Council emitieron un comunicado conjunto llamando a Robinson “matón” y criticando duramente a Chikli, a quien acusaron de “ignorar a la comunidad judía británica”.
El ministro respondió señalando que esas instituciones “se alinean abiertamente con la izquierda pro-palestina” y que, en lugar de exigir protección tras el atentado, “prefirieron la foto con el primer ministro británico”.
Pese a las críticas, otras voces israelíes respaldaron la visita. Niva Von Weisel, directora del Instituto Jabotinsky, declaró: “Damos la bienvenida a Tommy Robinson a un lugar que preserva el legado de quien comprendió que la libertad debe ser defendida.”
El presidente de la Knéset, Amir Ohana, también expresó su apoyo: “Estás haciendo un gran servicio a tu país. Nos vemos en Jerusalén.”
Con su visita, Robinson busca afianzar una alianza ideológica con Israel frente al avance del extremismo islamista, en un gesto que, más allá de la controversia, refuerza el mensaje de que la seguridad del Estado judío es inseparable de la defensa de los valores occidentales.