El Primer Ministro israelí envió un claro mensaje, mientras continúan las conversaciones respecto al "alto al fuego" entre Washington y Teherán
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El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, afirmó que la campaña contra Irán “aún no ha terminado”, en un contexto de negociaciones indirectas entre Washington y Teherán para alcanzar un posible alto el fuego en Islamabad.
Sus declaraciones reflejan una postura firme por parte de Jerusalén, que insiste en consolidar los logros estratégicos obtenidos en los últimos meses.
“Irán quería eliminarnos. Ahora está luchando por sobrevivir. Aún tenemos más por hacer”, sostuvo Netanyahu, subrayando lo que describió como un cambio profundo en la dinámica regional.
Según el mandatario, Israel fue “el primero en romper la barrera del miedo” al actuar directamente contra objetivos iraníes, en operaciones que —afirmó— debilitaron significativamente al régimen.
El VP de EEUU, JD Vance, en conversaciones con el líder pakistaní Shehbaz Sharif
Netanyahu aseguró que la presión militar ha generado tensiones internas en Teherán, al tiempo que ha reducido de manera sostenida su capacidad ofensiva. “El régimen iraní está rogando por un alto el fuego; hay conflictos internos entre sus líderes”, declaró.
También destacó que los arsenales de misiles iraníes se encuentran en declive y que infraestructuras clave —incluyendo sectores industriales, energéticos y logísticos— han sido blanco de ataques precisos.
El primer ministro atribuyó a las operaciones israelíes, denominadas “Rising Lion” y “Roaring Lion”, un papel decisivo en frenar el avance nuclear iraní. Según sus palabras, estas acciones impidieron que Irán alcanzara la capacidad de producir armas nucleares. “Eliminamos científicos nucleares clave y atacamos instalaciones críticas”, afirmó, agregando que actualmente Irán “no cuenta con instalaciones activas de enriquecimiento”.
En su discurso, Netanyahu también destacó el impacto regional de estas operaciones. A su juicio, Israel ha consolidado una posición de fuerza sin precedentes. “Israel, pequeño en territorio pero inmenso en espíritu y determinación, se ha convertido en la potencia más fuerte de la región e incluso en una potencia global”, señaló.
Este fortalecimiento, sostuvo, ha comenzado a traducirse en oportunidades diplomáticas. Reveló que Líbano se acercó recientemente para entablar negociaciones directas —un hecho inédito—, aunque condicionó cualquier avance al desarme de Hezbollah y a la firma de un acuerdo de paz real.
Las declaraciones del primer ministro llegan en un momento clave, mientras la comunidad internacional observa con cautela las conversaciones en Islamabad. Para Israel, sin embargo, el mensaje es claro: la presión continuará hasta asegurar que Irán no represente una amenaza existencial.