Horas después del ataque terrorista en la intersección de Ramot, en Jerusalén, que dejó seis muertos y decenas de heridos, el primer ministro Benjamín Netanyahu se presentó en el lugar y advirtió que Israel enfrenta una “guerra intensa en varios frentes”.
El ataque, perpetrado por dos terroristas palestinos que abrieron fuego contra pasajeros de un autobús y transeúntes, volvió a poner en primer plano la amenaza del terrorismo en la capital.
Netanyahu expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y aseguró que las fuerzas de seguridad han iniciado la persecución de los cómplices y el cerco a las aldeas de donde provenían los atacantes.












