1. AMLO al CECOT
Si Claudia Sheinbaum quiere realmente fungir como presidente (no presidenta, dejen la payasada ideológica) de México, tiene que emprender al menos dos acciones estructurales. La primera es recuperar la soberanía que los narco-terroristas nos han arrebatado como país en vastas zonas de Sinaloa, Michoacán, Jalisco, Tamaulipas, Tijuana, Zacatecas, Estado de México, Guerrero y Chiapas.
Y la segunda es quitarse de encima a López Obrador, su control y a su grupo de socialistas ponzoñosos que le dejó enladillados en el poder, y que buscan que “Andy”, uno de los hijos del tabasqueño —que hoy es el cacique de Morena, bodrio adscrito al Foro de Sao Paulo—, sea presidente en 2030.
Qué “casualidad”: para ambas acciones imprescindibles para que su administración y ella dejen de ser simples marionetas, se necesita el respaldo de Donald Trump. Así de sencillo.
Si es verdad que Obrador ya es parte de procesos penales abiertos en juzgados de Estados Unidos, como algunas fuentes periodísticas han reportado, lo menos que pasará con el expresidente más nefasto de la historia de México es que perderá su visa y quedará fichado, justo como Cristina Fernández de Kirchner en Estados Unidos.
Pero como él provocó que la soberanía se perdiera más y más ante el crimen, por su delirante y cómplice política de “abrazos-no balazos”, y no hizo tampoco nada para detener el fentanilo, sino enviar una carta con preguntas que los chinos —con los que estaba geopolíticamente alineado— ignoraron, debería ir a dar al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) del Presidente Nayib Bukele en El Salvador —o a Guantánamo— por su corresponsabilidad en el fallecimiento de 300 mil personas al año por esta sustancia en Estados Unidos.
2. Soberanía devorada por el crimen
Los cárteles de la droga han sido ya etiquetados por el gobierno de Trump como “terroristas”, lo cual abre la puerta para facilitar el trabajo en equipo del Ejército Mexicano con el de los Estados Unidos. A un problema binacional, una solución binacional. Dicho por Trump: en Estados Unidos mueren al año entre 200 mil y 300 mil personas sólo por fentanilo.










