Los viejos panistas, hoy ya fuera del partido, evocan con nostalgia aquella época en la que el PAN fungía como una oposición testimonial frente al régimen priista. Los electores hemos quedado indefensos ante el secuestro ideológico y narrativo de la vida pública de México, con una oposición que se cansó de ser oposición para venderse al régimen mediante acuerdos en lo oscurito de las cámaras de diputados y senadores, ante el oficialismo.
En México, la derecha parece avergonzarse de serlo. Es cada vez más difícil encontrar actores políticos que articulen una agenda de derecha moderna capaz de ofrecer un contraste claro a la narrativa de Morena. En lugar de construir un discurso propio y diferenciado, vemos a los gobernadores de oposición y al propio presidente de Acción Nacional respaldar a Claudia Sheinbaum en temas que podrían haber representado una alternativa atractiva para el electorado indeciso: recordemos el video donde preguntaba “¿Qué necesita, presidenta? ¡Cuente con el PAN!”.
Parecen olvidarse de ese electorado que no acudió a las urnas en 2024 y que no es menor: 38,353,810 ciudadanos decidieron abstenerse, lo que representa el 38.95% del padrón electoral. Esta cifra es superior a la votación total que obtuvo Morena y sus aliados, que sumaron poco más de 35 millones de votos. Esto evidencia que el verdadero desafío político no está solo en disputar el voto duro de Morena, sino en movilizar a quienes se sienten desilusionados o carentes de representación.
Las fuerzas opositoras desaprovecharon la oportunidad de ofrecer una alternativa sólida. Por ejemplo, en lugar de respaldar en silencio las posturas de Claudia Sheinbaum, la oposición —con el PAN como su principal exponente, al haber obtenido más de 8 millones de votos en 2024— pudo haber promovido un mecanismo de encuentro bicameral con congresistas estadounidenses para establecer una agenda parlamentaria que incluyera propuestas en materia comercial y de seguridad pública, temas críticos en la relación bilateral con Estados Unidos.
Esta iniciativa habría permitido plantear soluciones concretas frente a las crecientes tensiones comerciales y la expansión del narcotráfico, dos problemas que Morena ha manejado con torpeza.








