
#Desliz / El infierno de Teuchitlán: Cuando la 4T cerró los ojos
La situación en La Estanzuela y el Rancho Izaguirre se ha tornado en un macabro ícono de las deficiencias estructurales del Estado mexicano, subrayando su incapacidad de gobernar.
La situación en Teuchitlán y el Rancho Izaguirre se ha consolidado como un sombrío emblema de las fallas estructurales del Estado mexicano, particularmente evidente bajo la era de la cuarta transformación. Este lugar, señalado como posible centro de exterminio del Cártel de Jalisco Nueva Generación, simboliza las profundas heridas de un México donde las promesas de seguridad y justicia parecen evaporarse en un horizonte cada vez más distante. Esto sin contar la narrativa de un video donde el grupo delincuencial, dice que no existe un campo de exterminio y que las madres buscadoras, mintieron.
En este contexto sombrío, la presidenta Claudia Sheinbaum se enfrenta a un legado pesado de Andrés Manuel López Obrador, navegando en un escenario donde la violencia y la penetración del crimen en la estructura social y política han superado cualquier intento de contención gubernamental. Atrapada en un discurso que recurre a enemigos imaginarios y señala a una oposición debilitada, la administración actual no ha logrado atenuar la crisis de seguridad, revelando una alarmante falta de estrategias efectivas y profundizando el escepticismo y la frustración entre los ciudadanos, con una impunidad que supera el 99% en todos los casos.
La dramática situación de don Genaro Ramírez, despojado de su propiedad bajo amenazas y actualmente enfermo y vulnerable, ilustra la audacia con la que operan los grupos criminales y la alarmante impunidad que disfrutan, sustentada por una red de corrupción que infiltra todos los niveles de gobierno.
Desde la máxima autoridad hasta los funcionarios locales, se ha mantenido un patrón de negligencia y complicidad que ha fallado en proteger a los más vulnerables. Las irregularidades en la parcela 446 y su enigmático registro en el catastro municipal son evidencias claras de cómo la corrupción ha permitido que el crimen organizado domine vastas regiones del país, desafiando abiertamente las leyes y las instituciones establecidas.
La Corrupción: Un Obstáculo Endémico
Teuchitlán se ha convertido en un grito de alerta que subraya la necesidad urgente de reformas profundas y un compromiso auténtico con la erradicación del narcotráfico y la corrupción endémica. Claudia Sheinbaum y todos los niveles de gobierno deben enfrentar la realidad de que están siendo sobrepasados y, en muchos casos, directamente implicados en un conflicto que parece no tener fin. La tragedia de Teuchitlán no solo evidencia la incompetencia y la desorganización gubernamental, sino también la profunda deshumanización que sufren los ciudadanos en las áreas más conflictivas de México.
Más Allá de las Promesas
Es crucial que la narrativa oficial se traduzca en acciones concretas y palpables. Los mexicanos merecemos más que promesas vacías; necesitamos ver resultados tangibles que restablezcan la seguridad y la integridad de nuestras comunidades.
La lucha contra el crimen organizado no debe limitarse a las batallas de narrativas en conferencias matutinas ineficaces, sino que debe evolucionar hacia un conjunto de estrategias claras, efectivas y transparentes que reviertan la tendencia de violencia y restituyan la paz y la justicia en todos los rincones del país.
El hallazgo en Teuchitlán es más que un reflejo de un Estado fallido; es una prueba irrefutable de un sistema corroído que se nutre del dolor y la desesperación de sus ciudadanos más desprotegidos. Cada día sin una acción decisiva es una sentencia de muerte para incontables individuos atrapados en este ciclo vicioso de violencia.
La historia de Teuchitlán debe ser el catalizador para un cambio genuino y duradero, y no solo otro capítulo oscuro en la crónica de la impunidad en México. Es imperativo que, más allá de crear comisiones de la verdad que rara vez resultan en justicia, como ha ocurrido con los 43 de Ayotzinapa, esta vez se actúe con determinación.
A chambear.
@GildoGarzaMx
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