En los primeros 127 días de Claudia Sheinbaum como presidenta, México ha visto un aumento alarmante de violencia contra la prensa, con cinco periodistas asesinados y uno desaparecido.
Las deficiencias del mecanismo de protección, dirigido por Tobyanne Ledesma, quien parece más preocupada por su reputación que por la seguridad de sus protegidos, han quedado expuestas.
Alan García Zúñiga, recientemente desaparecido en Veracruz y parte de este mecanismo, fue secuestrado cerca de su casa, mostrando la vulnerabilidad de las protecciones existentes. Los asesinatos de Mauricio Cruz Solís, Patricia Ramírez González, Adriano Bachega Olvera, Cayetano de Jesús Guerrero y Alejandro Gallegos León reflejan la peligrosidad constante para los periodistas en el país.

Organizaciones como Reporteros Sin Fronteras (RSF) y la Asociación Mexicana de Periodistas Desplazados y Agredidos (AMPDA) han condenado estos crímenes y urgido al gobierno a mejorar la protección y justicia. Sin embargo, la persistencia de estos ataques y la falta de soluciones efectivas ponen en duda la capacidad del Estado para proteger a sus periodistas.









