Una bebé de apenas dos meses falleció en el Hospital General número 15 del IMSS en Reynosa, Tamaulipas, tras un presunto acto de negligencia médica. La madre acusa directamente a una enfermera del hospital, quien habría retirado el suministro de oxígeno a su hija argumentando que “le daba asco” atenderla. La menor fue diagnosticada con tos ferina y requería ventilación asistida.
Samara, la bebé fallecida, fue ingresada el 24 de marzo. Su cuadro clínico requería cuidados intensivos, ventilador mecánico y limpiezas pulmonares programadas cada ocho horas. Durante uno de estos procedimientos, el 1 de abril, fue desconectada del equipo por más de 15 minutos.
El tiempo sin oxígeno causó una caída crítica en sus niveles vitales. A pesar de los intentos de reanimación, la bebé murió a las 7:00 horas, según el parte médico. La madre asegura que no hubo reacción oportuna, ni sensibilidad por parte del personal.
IMSS responde con frialdad y sin asumir errores
El IMSS emitió un comunicado donde lamentó el deceso, pero se deslindó de responsabilidad. Indicó que la menor ingresó en estado grave y que su muerte se debió a un “evento cardiorrespiratorio”. Afirmaron que se actuó bajo los protocolos médicos establecidos.
No hubo anuncio de investigación interna, ni sanción al personal involucrado.
Tampoco se ofreció contacto institucional con la familia tras la tragedia. La respuesta fue la de siempre: cerrar el caso, justificar con tecnicismos y guardar silencio.

El Ministerio Público fue notificado, pero no realizó autopsia. La razón: era “difícil probar negligencia”, a pesar de la denuncia formal y los antecedentes clínicos. Una muerte más archivada sin responsables.









