Los habitantes han exigido mayor presencia de las fuerzas federales, pero el gobierno sigue sin respuesta. El comercio y la vida cotidiana quedaron suspendidos, mientras la violencia sigue escalando. Las extorsiones han aumentado y comerciantes han sido obligados a pagar cuotas al crimen organizado.
El gobierno sigue cediendo territorio al crimen organizado
Cada día, el CJNG gana más territorio, mientras el gobierno sigue sin respuestas reales. Los ciudadanos viven en el miedo, sin apoyo ni protección de las autoridades. La violencia en Michoacán es una prueba más del fracaso de la estrategia de seguridad.












