El asesinato del veterinario Héctor Hernández Cañas en Tultepec, Estado de México, ha generado conmoción e indignación en todo el país. El trágico suceso, ocurrido el 8 de febrero de 2025, ha desatado protestas en diversas ciudades, donde veterinarios y ciudadanos exigen justicia, protección y el fin de la violencia impune en la entidad.
Este caso no solo evidencia la falta de seguridad para los profesionales del sector, sino que pone nuevamente al Estado de México en el ojo del huracán por su descontrolada crisis de violencia y justicia fallida. Los asesinatos y ataques contra civiles ocurren a diario, con un sistema judicial ineficiente y cuerpos de seguridad que no logran frenar el caos.

Una agresión que escaló hasta el homicidio
Héctor Hernández, de 45 años, era un veterinario reconocido en Tultepec por su compromiso con la salud animal. La tragedia comenzó con la muerte de una perrita en su clínica, lo que desató la furia de sus dueños, quienes lo acusaron de negligencia y comenzaron a hostigarlo.
La agresión no se limitó a insultos. En los días previos a su asesinato, Héctor fue amenazado en redes sociales, intimidado en su propia clínica y atacado en la vía pública. A pesar de ello, no recibió apoyo de las autoridades ni medidas de protección.
En el Estado de México, uno de los lugares más violentos del país, la falta de intervención de la policía y la impunidad han normalizado los ataques contra civiles. Aun cuando hay amenazas explícitas, las denuncias no prosperan o se ignoran, lo que permite que los crímenes se concreten sin que nadie haga nada por evitarlos.
El brutal asesinato y la impunidad en la entidad









