La firma local desarrolló una plataforma que automatiza tareas legales complejas. Buscan escalar el modelo en Latinoamérica.
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Guillermo Calderón dejó la relación de dependencia para fundar LexGate e incorporar tecnología de punta en el sector legal privado. El emprendedor detectó que el rubro jurídico se había estancado tras la aparición de los procesadores de texto y requería innovación. La startup cordobesa utiliza inteligencia artificial generativa para crear contenido original y resolver problemas complejos del litigio.
La plataforma ofrece herramientas especializadas para cada etapa del flujo de trabajo desde la investigación hasta la audiencia final. El modelo de negocio se basa en un esquema freemium que permite realizar consultas gratuitas antes de optar por los planes de pago. La empresa busca consolidar su presencia en Córdoba y Buenos Aires adaptando sus bases de datos a las normativas de todos los fueros.
La herramienta Laurel funciona como un chat que ayuda a encontrar jurisprudencia clave y redactar demandas complejas con gran precisión. La función Summa permite dialogar con documentos extensos para obtener resúmenes detallados y audios explicativos en pocos segundos. El sistema SimuA recrea escenarios reales para que los letrados practiquen sus alegatos y reciban consejos sobre su tono de voz ahora.
Marianela Mendoza, asesora legal de LexGate y Guillermo Calderón, CEO de la empresa.
Herramientas digitales y expansión
La aplicación incluye a Laureano un asistente de voz que gestiona la agenda del profesional y organiza los vencimientos judiciales serios. La firma lanzará en 2 meses un constructor de demandas que promete ahorrar hasta un 60% del tiempo necesario para la redacción legal. El objetivo de los fundadores es escalar el proyecto hacia Latinoamérica ajustando el software a las leyes vigentes de cada país vecino.
Calderón y su socia Marianela Mendoza trabajan para derribar las barreras culturales que existen sobre el uso de la tecnología en leyes. Los profesionales del derecho comprenden que la inteligencia artificial no reemplaza empleos pero sí define la competitividad del sector. La plataforma garantiza la seguridad de la información sensible y asegura que la empresa no tiene acceso a los datos de los clientes.
LexGate opera mediante un esquema de autofinanciamiento y recibió coinversión privada para potenciar su crecimiento en el mercado actual.
LexGate opera mediante un esquema de autofinanciamiento y recibió coinversión privada para potenciar su crecimiento en el mercado actual. La interfaz fue diseñada para evitar las alucinaciones de la inteligencia artificial y facilitar el uso mediante instrucciones muy claras. La iniciativa demuestra que el capital humano local puede desarrollar soluciones globales que optimizan los recursos de los estudios jurídicos.