La investigación judicial por el asalto comando al estadio de Talleres avanza sobre la pista firme de una supuesta deslealtad interna. La Justicia busca a la banda que robó un botín de $ 97 millones en efectivo el pasado 1 de febrero. El hecho ocurrió con precisión milimétrica mientras el equipo jugaba contra Platense.
El fiscal Ernesto De Aragón trabaja sobre la hipótesis principal de una "entregada" planificada con información privilegiada. Los delincuentes contaban con datos sensibles sobre la ubicación exacta del dinero y el sistema de monitoreo. Sabían dónde estaba la recaudación de la tienda y conocían los movimientos de la seguridad.
El grupo ingresó por el portón 3 del estadio Francisco Cabasés con total impunidad operativa y conocimiento del terreno. Redujeron al guardia de seguridad privada mediante amenazas y fueron directo a las oficinas administrativas. Al no poder abrir la caja fuerte en el lugar, la cargaron completa en una camioneta.










