Tras la aprobación en Países Bajos, el software de asistencia a la conducción de Tesla llega a un segundo país europeo. Más naciones del bloque podrían sumarse pronto, clave para los objetivos de Musk y la compañía.
Tesla dio un nuevo paso en su expansión europea. El software Full Self-Driving (Supervised), su sistema avanzado de asistencia a la conducción, ya está disponible en Lituania, el segundo país del continente en aprobar su uso.
La noticia llega apenas un mes después de que el regulador neerlandés RDW diera luz verde. Para la empresa de Elon Musk, este avance es fundamental para posicionarse como líder en inteligencia artificial y robótica, más allá de ser solo un fabricante de autos.
El despliegue en Europa avanza de manera gradual, influenciado por los estrictos controles regulatorios que difieren de lo que ocurre en Estados Unidos. Hasta el momento, solo Países Bajos y Lituania lo tienen activo, pero otros países podrían sumarse utilizando la certificación neerlandesa.
Según reportes, el ministerio de transporte de Grecia prepara un proyecto de ley para autorizar el sistema. Bélgica también se espera que lo apruebe siguiendo el mismo camino.
Importancia estratégica y financiera
Este crecimiento es clave para los ambiciosos planes de Tesla. El paquete salarial de Elon Musk, valuado en miles de millones, está atado al cumplimiento de metas que incluyen alcanzar los 10 millones de suscripciones activas de FSD para 2035.
Actualmente, la compañía cuenta con casi 1,3 millones de clientes que pagan por el servicio a nivel global. El sistema, que requiere supervisión constante del conductor, se lanzó en versión beta a fines de 2020 y ha recibido actualizaciones continuas para mejorar su rendimiento en maniobras como cambios de carril, estacionamiento y conducción general.
En enero, Musk anunció que el acceso al FSD solo estaría disponible mediante una suscripción mensual, actualmente de 99 dólares. Esto reemplazó la opción anterior de pago único.
El software forma parte de la visión más amplia de Tesla en IA y robótica. Aunque el FSD Supervised es el único producto accesible a gran escala para los usuarios, existe una versión no supervisada que se prueba en una flota reducida de robotaxis en ciudades de Texas.
Contexto global y desafíos regulatorios
Fuera de Europa, el sistema ya opera en países como Australia, Canadá, China, México, Nueva Zelanda, Puerto Rico, Corea del Sur y Estados Unidos.
El avance en el viejo continente no ha sido veloz, precisamente por los requisitos regulatorios más exigentes. Sin embargo, si la aprobación neerlandesa logra extenderse a nivel de la Unión Europea, el ritmo podría acelerarse significativamente.
Este desarrollo refuerza el esfuerzo de Tesla por diferenciarse en el mercado automotriz mediante tecnologías de conducción autónoma.
Por ahora, el Optimus, el robot humanoide de la compañía, todavía no está en producción masiva ni disponible para consumidores. El foco actual sigue estando en perfeccionar el FSD y expandir su presencia geográfica.
Los próximos meses serán clave para ver cómo avanza la adopción en más naciones europeas y si se cumplen las expectativas de crecimiento en suscripciones que impulsan los objetivos de la empresa.
Con cada nuevo país que se suma, Tesla acerca sus metas de convertirse en un referente indiscutido de movilidad inteligente y autonomía vehicular.