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Estados Unidos

CHAZ: la zona autónoma que declaró Antifa en el medio de Seattle

Miembros del movimiento Black Lives Matter y del grupo terrorista Antifa barricaron una área de 6 cuadras y 2 plazas y declararon una zona autónoma del resto del país en la ciudad de Seattle. ¿Paraíso anarquista o dictadura del proletariado?

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Una de las ciudades mas afectadas por la violencia de las protestas por el asesinato de George Floyd fue Seattle, la ciudad mas poblada dentro del Estado de Washington y uno de los centros urbanos mas importantes del país.

Desde el primer día de las protestas, un grupo de manifestantes del grupo terrorista Antifa, tenían claro su objetivo: tomar la comisaría del Recinto Este de la ciudad, ubicada en el barrio de Capitol Hill.  

La policía de Seattle luchó por días para retener el edificio y recuperar el control de la ciudad, pero se encontraron con su principal obstáculo: la alcaldesa demócrata de la ciudad, Jenny Durkan

Durkan, durante el transcurso de los días de protesta prohibió, mediante una ordenanza municipal, el uso de gas lacrimógeno y el uso de balas de goma por parte de la policía para dispersar a los anarquistas. Las fuerzas policiales, superadas en numero, sin refuerzos y abandonados a su suerte por la alcaldesa, no tuvieron otra opción que abandonar la zona y la comisaría.  

Ese mismo 8 de junio, los anarquistas se alzaron con el control de esa porción del centro de la ciudad. Cerraron la zona, establecieron barricadas, y colocaron hombres armados para custodiar los ingresos. 

Al territorio tomado la denominaron “Zona Autónoma de Capitol Hill” (popularmente abreviado como CHAZ, por sus siglas en ingles). La zona ocupada se extiende hasta 6 manzanas del epicentro y se estima que unos 300 ocupantes “habitan” el lugar. Tan fácil como esto, y gracias al laxismo de la dirigencia demócrata de la ciudad, decenas de anarquistas tomaron uno los lugares mas importantes de la ciudad. Lo más cercano al sueño revolucionario comunista en Estados Unidos en décadas.

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CHAZ: ¿paraíso anarquista o dictadura del proletariado?

En las primeras horas de la “fundación” de Chaz, los nuevos habitantes de esta auto-declarada ciudad independiente escucharon discursos de referentes del movimiento Black Lives Matter y del grupo Antifa, luego vieron pacificamente un documental sobre violencia policial y se fueron a dormir. Pero mientras ocurría esto, los líderes de estas organizaciones estaban planificando un “nuevo” Estado.

En Chaz se abolió la policía, se abolió el trabajo asalariado, y se prohibió obtener ganancia por la venta de un producto o servicio. Sin embargo, para la mañana siguiente los militantes de Black Lives Matter ya habían conseguido armas, probablemente de los choques con la policía y de la armería de la comisaría capturada. 

Las armas fueron procuradas principalmente por el famoso rapero comunista Raz Simone, miembro de Black Lives Matter, que rápidamente se convirtió en el líder indiscutido de la zona, un caudillo al mejor estilo africano.

Repartió las armas a sus más allegados, estableciendo así fuerzas de patrullaje para controlar que nadie cometa delitos “contra la causa”, una gendarmería para controlar que nadie salga de la zona y que no entren policías, y un sistema en el que las personas se podrían anotar para ofrecer o demandas servicios “para la comunidad”, prohibiendo tajantemente dar o recibir compensación monetaria por ello.

A su vez, estableció huertas comunitarias en el Parque Cal Anderson, prometiéndole a su pueblo que serían capaces de procurar sus propios alimentos, sin tener que comerciar con el exterior (lease, el resto de Estados Unidos). Por último, estableció una serie de bloqueos que irónicamente podría recordar a cualquier lector al muro que Trump quiere construir.

Raz Simone, el caudillo del nuevo Estado comunista, portando una AR-15 robada. 


En una filmación de uno de los residentes de Chaz, se ve como Raz Simone y sus fuerzas de patrullaje atacan a un anarquista blanco que estaba pintando las paredes de la comisaría capturada con graffiti.


La Rainier Avenue Radio entrevistó al caudillo comunista Raz Simone unas horas antes de la declaración oficial de “independencia” de Chaz, donde cuenta que se reunió a solas con la alcaldesa de Seattle, sus planes de instalar su propia fuerza de seguridad y muestra sus ideas de supremacismo negro.


Hace unos días, el periodista y conductor estrella de Fox News, Tucker Carlson, habló de Chaz en el prime time de la televisión americana, mostrándole a todo el país lo que está ocurriendo en una de las ciudades más de izquierda de Estados Unidos y cómo los medios progresistas ignoran y mienten sobre la realidad.

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Capitol Hill es uno de los barrios más importantes e históricos de la ciudad de Seattle, alberga bares y restaurantes de todo tipo, museos históricos, sucursales de las marcas mas importantes del mundo y antes de la ocupación, unas 500 viviendas de esa zona estaban habitadas. Hoy la zona es un culto a la violencia, al anarqusimo y al desacato de la ley.  

Locales vandalizados, destrucción de la propiedad privada, consumo libre de alcohol y drogas es la cruda imagen de los que se observa en Chaz. Tal como lo documentó nuestro colega Jack Posobiec, de la cadena One America News Network. 

A su vez, la jefa de la Policía de Seattle, la afroamericana Carmen Best, aseguró que todo tipo de crímenes están ocurriendo en Chaz y ellos no están pudiendo ingresar al lugar como les gustaría. 

Ademas, remarcó que el abandono del Recinto Este no fue su decisión, dejando entrever que pudo haber sido una decisión de la alcaldesa o tal vez del gobernador de todo el Estado.

La situación es tan surrealista que, perplejo por la inacción de la clase política gobernante de Seattle y del Estado de Washington, el presidente Donald Trump instó urgentemente a la alcaldesa Durkan a desalojar el lugar y que si eso no ocurría de manera urgente, él se encargaría del asunto.

Si hay algo que sabemos de los tweets de Trump es que si dice que “va a hacer algo”, probablemente ya lo haya hecho. Hay rumores de parte de los mismos residentes de Chaz que el FBI ya se ha infiltrado en la zona, y que de a poco están retirando armas e importantes figuras de Antifa de la zona

La alcaldesa Durkan, no parece estar incomoda con la situación. Calificó la instalación de la zona autónoma como un “acto patriótico” y le pidió al presidente Trump que no se inmiscuyera en su ciudad porque, según su visión, “todo está perfectamente bien en Seattle”.

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Seattle es un bastión del Partido Demócrata desde hace décadas. Tal es así que el ultimo gobierno del Partido Republicano data de 1946. Al gobernador del Estado de Washington, y también demócrata, Jay Inslee, tampoco parece incomodarle el asunto.  

Los anarquistas, por su parte, no tienen planes de abandonar el lugar hasta que se le cumplan, como mínimo, sus 30 exigencias lanzadas en el sitio web Medium. 

Dentro de sus peticiones, entre otras, se encuentran el pedido de abolir totalmente la fuerza policial y desmantelar el Departamento de la misma, reparaciones económicas para las familias de las víctimas de brutalidad policial, la posibilidad de un nuevo juicio para todas las personas afroamericanas condenadas y el reemplazo del actual modelo de justicia criminal, incluido abolir totalmente la prisión como forma de castigo.  

La alcaldesa Durkan, ya les concedió, en parte, uno de sus deseos. El pasado lunes anunció que planea recortar hasta 100 millones de dólares del presupuesto de la Policía y afirmó que incrementará la ayuda a vecindarios habitados por poblaciones afroamericanas.  

Mientras la alcaldesa y el gobernador usan su twitter para atacar a Trump, la situación en Chaz sigue empeorando

La policía recibe cientos de llamados al día denunciando hechos delictivos, vecinos de zonas aledañas temen por su seguridad, y cada vez son más los testimonios de trabajadores violentados al intentar acercarse a la zona. 

El pasado sábado, dos predicadores cristianos intentaron acceder a la zona. Fueron recibidos con insultos, golpes y fueron echados no sin antes robarles todas sus pertenencias. 

Ademas, hay cada vez más indicios que lo ocurrido en Capitol Hill no es un simple hecho aislado. La pasada semana, la policía de Portland, Oregon, logró contener y desalojar a decenas de anarquistas que intentaban apoderarse de la zona e iniciar un procedimiento similar al de Chaz. Lo mismo ocurrió en Ashville, Carolina del Norte.  

El intento de la ocupación y militarización de determinadas zonas por parte de Antifa constituye una amenaza seria para la seguridad interna del país. Y es algo con lo que el presidente Trump, sin la mínima ayuda de los gobernadores demócratas que están padeciendo esto en sus ciudades, tendrá que lidiar y encargarse de ello.  

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Estados Unidos

A pesar de aceptar a miles de mexicanos, Joe Biden ordena la deportación masiva de haitianos

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Joe Biden anda persiguiendo a caballo a los inmigrantes haitianos que tratan de entrar en Estados Unidos desde la frontera sureña.

El gobierno de Estados Unidos dio inicio al proceso de deportación de decenas de miles de migrantes haitianos, gracias a una orden de la Casa Blanca para regularizar la situación en Del Río, Texas.

La decisión surgió luego de que se identificaran a unos 15 mil haitianos acampando en la frontera con México, impidiendo el paso de los inmigrantes mexicanos. Un número importante de personas están siendo monitoreadas y reubicadas por el personal de orden y seguridad para seguir con el plan de retornar a los migrantes irregulares hasta su país de procedencia.

Este movimiento migratorio podría ser uno de los más grandes en la historia estadounidense, ya que son decenas de miles de personas las que serán expulsadas del país en tiempo récord.

Según el Departamento de Seguridad Nacional, unos 14.800 migrantes, mayoritariamente de Haití, acampaban bajo un puente en la frontera sur de Estados Unidos, una crisis humanitaria que el gobierno primero negó y ahora está poniendo en aprietos a Joe Biden.

Los migrantes están en una zona controlada por las autoridades de aduanas y fronteras, que desplegaron 400 efectivos adicionales para tratar de contener la crisis y “mejorar el control del área”, según un comunicado del Departamento de Seguridad.

Las autoridades indicaron que añadirán “transporte adicional para acelerar el ritmo de vuelos e incrementar la capacidad” de traslado “hacia Haití y otros destinos en las próximas 72 horas”.

Casi 15 mil haitianos acampan del lado de México esperando entrar a Estados Unidos.

Lo que resulta curioso es que Joe Biden había hecho campaña durante 2020 diciendo que Trump era racista y xenófobo por tener una política migratoria estricta. Incluso, Biden está demostrando ser extremadamente selectivo con la procedencia de inmigrantes.

Mientras permite que entren miles de mexicanos todos los días, además de personas del Medio Oriente, como Siria o Afganistán, pero expulsa violentamente a inmigrantes procedentes de Cuba, Haití, Nicaragua, Honduras y El Salvador.

Incluso Biden habilitó a la Policía Fronteriza a cazar a los haitianos con caballos y látigos, una práctica que era muy común para agarrar inmigrantes ilegales mexicanos en las vastas fronteras, pero que había sido prohibida por Obama en 2010.

¿Por qué Joe Biden no quiere dejar entrar haitianos a Estados Unidos pero sí a los mexicanos? ¿Será porque históricamente los haitianos votan más republicano que demócrata?

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Estados Unidos

CNN asegura que Trump está llevando a cabo un “gobierno paralelo en las sombras”

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Un extraño artículo de análisis de CNN expone una serie de medidas que el ex presidente está tomando para mantener una línea ejecutiva paralela a la Casa Blanca.

En una extraña nota de análisis, el periodista de CNN Chris Cillizza publicó un artículo “revelando” una “presidencia en las sombras” de Donald Trump.

“Un beneficio de no haber admitido nunca que perdiste una elección presidencial —aunque, por supuesto, la perdiste— es que puedes seguir actuando como el presidente, escribe Cillizza. “Eso es exactamente lo que Donald Trump está tratando de hacer en estos días, supervisando una especie de presidencia en las sombras para la base del Partido Republicano en la que el Covid-19 no es un problema tan grande, le robaron las elecciones de 2020 y él tenía razón sobre, bueno, todo lo demás”.

Trump se ha estado haciendo cargo de muchas cosas que Joe Biden, por su propia ideología de izquierda o por su galopante demencia senil, no ha querido o no ha podido hacer.

“El último ejemplo de la presidencia desde las sombras de Trump se produjo el miércoles, cuando The Washington Post informó que Trump había hablado con varios de los familiares de los soldados estadounidenses que fueron asesinados por un terrorista suicida  en Afganistán, explica CNN. Hasta la fecha Biden no ha hablado con ellos, e incluso les faltó el respeto cuando miró su reloj mientras estaba impacientemente esperando que terminara el funeral de los 13 soldados caídos.

Varias de estas familias se negaron a reunirse o hablar con Biden, pero sí aceptaron el llamado de Donald Trump. Mientras otras directamente confrontaron al presidente demócrata por su desastrosa retirada luego de que el republicano pusiera fin a la guerra en Afganistán después de 20 años de ocupación estadounidense.

Trump también se hizo cargo de hablar con los policías y bomberos de la Comisaría 17° de Manhattan, que pusieron su cuerpo para rescatar a los estadounidenses tras el ataque a las Torres Gemelas. Joe Biden solo asistió al evento en Ground Zero, en el que no pronunció palabra y se fue sin saludar a los veteranos del atentado.

Otro de los indicios de esta “presidencia en las sombras” es el rol activo que está teniendo Trump con los gobernadores republicanos, como Ron DeSantis en Florida o Greg Abbott en Texas. El ex mandatario está prácticamente trabajando con ellos en lo que en Estados Unidos se conoce como “policy making”, determinando cómo proteger la frontera, bajar los impuestos, conseguir financiación y rechazar las cuarentenas de Biden.

Además Trump está teniendo un rol importante en la selección de candidatos a diputados y senadores para las elecciones de medio término en 2022. Está eligiendo todos candidatos propios, trumpistas, que puedan desplazar en las internas a los candidatos del establishment republicano.

La oficina de Trump en Mar-a-Lago

“La regla general para los expresidentes es mantenerse al margen de los asuntos nacionales, sabiendo quizás mejor que nadie en el planeta que no están al tanto del espectro completo de un tema de la misma manera que el presidente en turno”, trata de justificar CNN sobre por qué Trump debería minimizar su rol político.

“Una pospresidencia es su propio tipo de cargo, con un mandato limitado solo por la muerte, y ocupado en un momento dado por unos pocos hombres, cada uno con sus propias ideas sobre cómo ejercer un tipo de poder más abstracto”, asegura el artículo, y lo compara con Bush: “George W. Bush regresó a Texas, se dedicó a la pintura y casi nunca ofreció comentarios —positivos o negativos— sobre Barack Obama”.

Sin embargo, la pospresidencia de Trump es una casi sin precedente histórico. El 95% de los votantes republicanos cree que la elección fue robada y sigue viendo a Trump como el líder del Partido Republicano, algo que nunca había pasado con un presidente de un solo término.

Además, es la primera vez que un presidente pierde la reelección con un índice de imagen positiva entorno al 50%. De hecho, es el primer mandatario en dejar la Casa Blanca con un nivel de aprobación así desde Ronald Reagan en 1988.

El hecho de que Trump dice continuamente que quiere volver a candidatearse en 2024, y que logró que su base entienda que hubo fraude electoral en 2020, convierten a la pospresidencia de Trump en una sin comparación en la historia del país. Algo que CNN interpreta como un “gobierno paralelo en las sombras”.

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Estados Unidos

Biden obligará a los extranjeros a estar vacunados contra el coronavirus para poder ingresar al país

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Luego de decir durante cuatro años que Trump era racista por pedir documentación a los inmigrantes, Biden decretó que nadie puede entrar al país sin estar previamente vacunado.

A pesar de haber tenido un discurso tajante en contra de limitar la inmigración, habiendo acusado a Trump de racista y xenófobo por pedir documentación a los inmigrantes, ahora Joe Biden decretó que todos los extranjeros adultos deben estar vacunados contra el coronavirus si quieren ingresar al país, sea con VISA de trabajo o de turista.

Hasta el momento, las restricciones eran incluso más duras. Estados Unidos había prohibido a la mayoría de los ciudadanos no estadounidenses que en los últimos 14 días hayan estado en el Reino Unido, los 26 países Schengen de Europa sin controles fronterizos, además de Irlanda, China, India, Sudáfrica, Irán y Brasil, de ingresar al país, sea cual sea su situación vacunatoria.

Ahora los pasajeros totalmente vacunados podrán viajar una vez que se levante la prohibición dentro de unas semanas, y también se permitirá la entrada de personas que participen en ensayos clínicos de fórmulas aún no aprobadas en Estados Unidos, como la canadiense. No obstante, deberán presentar una prueba de PCR negativa hecha 72 horas previas al viaje, sin necesidad de realizar una cuarentena al llegar.

En síntesis, las vacunas aprobadas para el ingreso a Estados Unidos son Pfizer, Moderna, J&J, AstraZeneca, Sinopharm y Sinovac. Vacunas como la Sputnik rusa y la Abdala cubana no permitirán el ingreso al país.

Por su parte, los ciudadanos estadounidenses que viajen al exterior también deberán someterse a una prueba un día antes y un día después de regresar al país. Por ahora, no se le exigirá a los propios que estén vacunados para salir y entrar al país.

El sector turístico temía que el gobierno de Biden no levante las restricciones a los viajes durante meses o potencialmente hasta 2022. El premier británico, Boris Johnson, tenía en su agenda pedirle al presidente estadounidense que permita la entrada de viajeros británicos, en el marco de la reunión que sostendrán en la Casa Blanca en los próximos días.

Las restricciones de viaje, que estaban en pie desde marzo de 2020, habían sido muy criticadas por los socios europeos, donde el porcentaje de vacunación es mayor que el de Estados Unidos, y la situación epidemiológica está más controlada.

La curva de casos en Estados Unidos ha permanecido en una meseta en los últimos días, con un promedio de casi 150 mil contagios por jornada, aunque la cantidad de muertes se mantiene en alza, superando las 2.000 por día. Esto con casi el 55% de la población vacunada, con uso de barbijo obligatorio en casi todos los Estados y con todavía restricciones severas en muchos distritos del país.

Biden ha culpado de estos números a los no vacunados, a pesar de que la gran mayoría de los pacientes de Covid son los vacunados, que se agarran la variante Delta. La Casa Blanca ha elevado la presión sobre los no vacunados y la medida sobre los pasajeros podría enfatizar su deseo de alcanzar un 90% de inmunización en todo el país.

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