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Estados Unidos

Reapareció el ex socio de la familia Biden y reveló más hechos de corrupción que involucran a Hunter y Joe Biden

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En entrevista con Tucker Carlson, Bobulisnki reveló más hechos de corrupción que envuelven a la familia Biden y comprometen aún más al hijo del presidente, el criminal internacional Hunter Biden, acusado de hacer negocios en nombre de su padre en Ucrania y en China.

Tony Bobulisnki, el exsocio de negocios del clan Biden que había revelado hechos de corrupción perpetrados por la actual familia presencial, reapareció públicamente luego de 2 años de ausencia para acusar a Hunter Biden de robarle a él y a sus socios más de 5 millones de dólares destinados a crear una empresa financiada con capital chino.

“Hunter y Jim Biden nos defraudaron y tomaron el dinero para ellos… me lo robaron a mí y a mis otros socios, Rob Walker y James Gilliar”, aseguró el empresario durante la entrevista televisada el martes por la noche en el programa de Tucker Carlson.

Las acusaciones de fraude giran en torno a un contrato entre una empresa de Delaware que Bobulisnki creó en mayo de 2017 junto con sus socios Jim y Hunter Biden y los ya nombrados Walker y Gilliar para fusionarse conjuntamente con el conglomerado chino CEFC, que aportó más de 10 millones para la fusión.

Según Bobulinski, la familia Biden esperaba ganar miles de millones de dólares haciendo negocios con funcionarios del Partido Comunista Chino. Sin embargo, Hunter traicionó a sus socios en crímen para desviar el capital chino y quedárselo todo él. Hunter falsificó el contrato reemplazando la empresa de sus socios por el estudio de abogados con el que él operaba, transfiriéndose los 5 millones a su cuenta bancaria personal, que compartía con su padre, Joe Biden.

Otra de las bombas que el empresario arrepentido soltó en la entrevista fue una llamada que recibió del hermano del por entonces candidato demócrata, Jim Biden, el 23 de octubre del 2020, a tan solo 11 días de las elecciones presidenciales, cuando se encontraba entrevistándose con agentes del FBI sobre los correos pertenecientes a Hunter Biden que habían sido filtrados por el New York Post hace unos días.

Según el exsocio de los Biden, la llamada fue hecha con el objetivo de apretarlo para que se quede callado debido a que planeaba a señalar durante la entrevista a Joe Biden como partícipe en este esquema de corrupción, contando a los medios que el candidato a presidente se quedaba con el 10% de ganancias de cada transacción.

“Jim Biden me llamó a través de WhatsApp (…) Los agentes se levantaron de la silla y abandonaron la habitación. Contesté la llamada y no había nadie del otro lado. No sé si fue un error o si trató de enviarme un mensaje. Pero esa es la última interacción o comunicación que he tenido con la familia Biden”, expresó el empresario. 

Arriesgando su vida, Bobulisnki se entrevistó con el FBI durante 5 horas e incluso proporcionó a los agentes con 3 celulares que contenían mensajes, correos y documentos que probaban los hechos de corrupción del clan Biden. Con el cambio de administración en enero del 2021, la causa rápidamente fue cajoneada y a 2 años de esta entrevista no hay novedades sobre la misma.

En agosto, se supo que el FBI había designado al militante demócrata Timoty Thibault para liderar la investigación sobre la familia Biden y administrar la evidencia proporcionada por Bobulisnki. Sin embargo, Thibault abandonó su cargo sin anunciar ningún avance en la causa y se retiró del FBI hace unas semanas en medio de denuncias de partidismo.

“Cuando descubrí que Thibault, el agente del FBI que fue asignado para controlar toda la información que mis abogados y yo proporcionamos al FBI, había renunciado me quedé un poco estupefacto. Esto es una locura. ¿Cuándo va a saber el pueblo estadounidense los hechos sobre todo esto?”, reflexionó el empresario.

Consultado acerca de la computadora en donde su socio Hunter Biden almacenaba toda su actividad criminal, que fue una de las noticias más censuradas en la historia de la prensa estadounidense, siendo La Derecha Diario uno de los pocos medios hispanohablantes que la cubrió, Bobulisnki fue extremadamente crítico con el rol de los medios: “No puedo encontrar otra noticia en la historia de nuestro país que haya sido tan reprimida. Un completo apagón. Puede ir a CNN.com hoy y buscar mi apellido y todavía no muestra ningún resultado. No ha habido una entrevista o debate creíble para refutar nada de lo que he dicho o cualquier prueba”.

Economía

JP Morgan contra Biden: La firma pronostica que se profundizará la recesión por la reversión del consumo

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La firma financiera más importante de Estados Unidos cuestionó el diagnóstico optimista del presidente Biden, y asegura que la fortaleza en el gasto de los consumidores no podrá sostenerse, y este era el único factor que hasta ahora limitaba la recesión en el país. 

El CEO de la firma JP Morgan & Chase, Jamie Dimon, advirtió por el deterioro de las condiciones macroeconómicas de Estados Unidos de cara a los primeros trimestres de 2023. El multimillonario hombre de negocios explicó que la actividad sufrirá un impacto recesivo aún más importante del que se registró hasta ahora

Se debe tener en cuenta que si bien la economía estadounidense cayó por dos trimestre consecutivos y entró formalmente en recesión, el presidente Joe Biden decidió negar la situación y se concentró en la evolución de los pocos datos que aún sortean el ambiente recesivo, entre ellos la expansión del consumo privado. 

El diagnóstico de JP Morgan advierte que, esta vez, ni siquiera el consumo logrará salvarse de la estampida recesiva. Pese al deterioro de los salarios reales desde mediados de 2021, el consumo privado real mantuvo un ligero crecimiento en base al endeudamiento (vía tarjetas de crédito) y la caída en la tasa de ahorro. 

De hecho, en noviembre la tasa de ahorro personal de Estados Unidos cayó al 2,3% sobre la base del ingreso disponible, la cifra más baja desde julio de 2005 y una de las más reducidas desde el comienzo de la serie histórica de datos en 1959. 

Para Jamie Dimon la drástica caída en la tasa de ahorro conforma una señal temprana de recesión, ya que la persistencia de la inflación y el alza en las tasas de interés de los bancos obligarán a los consumidores a agotar completamente todos los ahorros que obtuvieron por los cheques familiares adquiridos en pandemia. 

Cabe recordar que los cheques de estímulo fiscal lanzados entre marzo de 2020 y marzo de 2021 fueron mayormente ahorrados por los consumidores, y no consumidos como se esperaba para “estimular la economía”.

Son activos que los estadounidenses decidieron atesorar para suavizar su consumo en el futuro. Se estima que los ciudadanos de EE.UU tienen hasta 1,5 billones de dólares en sus cuentas bancarias, más del triple de la suma que tenían antes del comienzo de la pandemia. 

Una vez que los consumidores hayan agotado sus posibilidades de endeudamiento con tarjetas de crédito, y hayan hecho uso de sus ahorros por los cheques gubernamentales, la única opción posible será la retracción del consumo, que deberá alinearse con la caída de los salarios reales

“El menor gasto de los consumidores puede descarrilar la economía y causar una recesión leve o dura que preocupa a la gente”, explicó Dimon.

Este efecto es el que teme JP Morgan, y de producirse la economía perdería el último “motor” de crecimiento que hasta ahora mantenía. El consumo privado representa hasta el 60% de la economía estadounidense, por lo que adquiere una relevancia trascendental.

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Economía

Las políticas proteccionistas de Biden comienzan a generar malestar entre sus socios europeos

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El programa “Made in America” y las cláusulas proteccionistas implícitas en el acta de reducción de la inflación despertaron el malestar de muchos de los principales socios comerciales de Estados Unidos en Europa y Asia. 

Las políticas comerciales impulsadas por el presidente Joe Biden en las últimas semanas finalmente despertaron malestar entre los países de la Unión Europea y las economías más importantes de Asia, entre otros socios.

Muy por el contrario de lo que estipulaba en la retórica de su campaña, donde criticó severamente el ligero proteccionismo que esbozó Trump contra el comercio chino, Biden demostró ser el presidente más proteccionista desde la Segunda Guerra Mundial.

Con subidas arancelarias que no se veían en décadas, mucho mayores que las impuestas por Trump contra China y dirigidas a todo el comercio, Biden ha re-lanzado la política “Made In America” del ex presidente republicano, incluso quedándose con el mismo logo que utilizó el neoyorquino.

También es importante destacar el cambio de retórica. Mientras Trump aseguraba que los aranceles estaban destinados a conseguir un comercio más justo contra un país como China que destina millones de dólares del Estado en subsidiar productos para que entren con precios más bajos en Estados Unidos, Biden adoptó el relato de que las empresas norteamericanas necesitan de la protección del gobierno para desarrollarse, indiscriminadamente de las políticas comerciales de otros países, a tono con el kirchnerismo en Argentina, por ejemplo.

La agenda proteccionista de los demócratas

Solamente desde su llegada al poder, la administración Biden endureció los requisitos para el establecimiento de barreras no arancelarias a las importaciones, lo cual incluye pero no se limita a la aplicación de licencias y cuotas legales.

Esta política tuvo un efecto particularmente dramático sobre el abastecimiento de leche de fórmula para bebés, como parte de un arsenal de regulaciones para favorecer el “compre nacional”. 

Asimismo, Biden ratificó la decisión de Estados Unidos para mantenerse fuera del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica a pesar de su reestructuración. Esto supone el cese de cualquier levantamiento de posiciones arancelarias para con los países asociados.

Fueron ratificados todos y cada uno de los aranceles de importación impuestos a China, impuestos que habían sido introducidos por la administración anterior en protesta por la manipulación del tipo de cambio efectuada por el Gobierno chino.

Sin embargo, y lisa y llanamente por motivos de proteccionismo comercial, Biden impulsó un fuerte incremento de los aranceles a la importación de madera canadiense, valiéndose de la flexibilidad legal que provee el acuerdo comercial vigente en el NAFTA. 

El malestar de los socios comerciales

El mandatario francés Emmanuel Macron llegó este martes a Washington en medio de una agenda marcada por las discrepancias con las erráticas políticas de la Casa Blanca, que amenazan con desestabilizar las históricas relaciones comerciales entre Estados Unidos y Europa.

El reclamo francés, que también encarna el desencanto de las economías asiáticas y europeas, reconoce como “competencia desleal” a la gran batería de subsidios a productos nacionales previstos como parte de la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) aprobada este año. 

China favorece sus propios productos, Estados Unidos favorece sus propios productos. Podría ser hora de que Europa favorezca sus propios productos”, advirtió el ministro de Economía de Francia, Bruno Le Maire, en alegación por el proteccionismo de Biden y Xi Jinping. 

Los subsidios indirectos a la producción constituyen una manera implícita para favorecer el proteccionismo y generan una distorsión con respecto a los productos extranjeros. De hecho, así lo había reconocido el expresidente Donald Trump al sugerir este mismo planteo sobre los subsidios agrícolas que aplicaba la UE. 

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Economía

Otro disparate: Biden asegura que la economía “es dinámica y robusta” mientras la actividad se estanca y el déficit crece

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El Presidente se adjudica la economía más “dinámica y robusta” en toda la historia de los Estados Unidos, pero realmente las cifras parecen darle la espalda a su disparatado diagnóstico. La cancelación de deudas estudiantiles disparó el déficit fiscal y la actividad económica no repunta. 

Los resultados de las políticas nucleadas en lo que se denomina “Bidenomics” son cada vez menos satisfactorios, aunque la administración pretende mostrar lo contrario. El presidente Joe Biden se jacta de haber logrado la economía más “dinámica y robusta” en la historia del país, y tal logro se lo atribuye a su programa económico implementado desde febrero de 2021.

El Presidente postuló en sus redes sociales que su programa logró crear más puestos de trabajo mensuales que cualquier otra administración en la historia de Estados Unidos, adulandose a sí mismo por sobre la obra de otros expresidentes. Pero las comparaciones que pretende hacer Biden no tienen rigurosidad técnica y, de hecho, son insostenibles.

El oficialismo de los demócratas pretende comparar la recuperación cíclica de post-pandemia con la evolución normal de la economía estadounidense en otros períodos. El rebote luego de la recesión provocada por la pandemia no responde a la aplicación de ningún programa específico, simplemente constituye el comportamiento natural a la reapertura de la economía y el cese de las restricciones sanitarias

Su sola comparación con períodos anteriores, y lo que es aún peor, la completa adjudicación de la recuperación al programa de Biden, en realidad son acciones que pretenden esconder el progresivo deterioro de la economía estadounidense.

La mayor parte del rebote económico de post-pandemia tomó lugar entre febrero y noviembre de 2021 en comparación con los mismos meses del fatídico año 2020. La variación interanual promedio de 6 meses alcanzó el 9% a mediados del año pasado, y lo mismo ocurrió con la recuperación de los puestos de trabajo que fueron desplazados durante la pandemia. 

Pero desde noviembre del año pasado la actividad mensual de Estados Unidos se desaceleró y entró formalmente en recesión hasta septiembre de este año, según las estadísticas de la firma IHS Markit. 

La expansión interanual de la economía se desinfló hasta llegar al 1,2% en el pasado mes de octubre, una cifra mucho más baja a la que se observaba en cualquier momento de la administración Trump. El crecimiento actual de la actividad mensual está muy lejos de ser uno de los más rápidos de la historia, una vez terminado el “efecto rebote” de 2021. 

Crecimiento por habitante de la economía de Estados Unidos desde 2015.

Las condiciones macroeconómicas del país también se deterioran progresivamente. La cancelación de préstamos estudiantiles, aprobada por el presidente Biden en septiembre, impactó de lleno en las finanzas públicas del mismo modo en que lo habían hecho los paquetes de estímulo fiscal lanzados en la pandemia. 

En la práctica, el gasto federal se incrementó del 22,7% del PBI en agosto al 24,3% en septiembre, y el déficit fiscal financiero escaló del 3,89% al 5,33% del producto en el mismo período. De esta manera se abortó el sendero de equilibrio fiscal que se mantenía sin cambios desde abril de 2021. 

La cancelación irresponsable de préstamos estudiantiles se transformó en la segunda gran incursión fiscal que aprueba el presidente Biden en lo que va de su gestión, después de su programa Build Back Better que había desequilibrado las finanzas públicas en marzo de 2021. 

Impacto de los programas de estímulo y la cancelación de deudas estudiantiles en la finanzas públicas de Estados Unidos.

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