En un contexto regional particularmente delicado por la fuerte presencia del terrorismo en combinación con el crimen organizado, hechos como el sucedido esta semana demuestran que tener un servicio de inteligencia a la altura de las circunstancias y fuerzas de seguridad modernas y capacitadas es un deber moral más que una simple responsabilidad.
El paquete bomba de medio kilo que recibió el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, hubiera volado medio edificio si hubiese estado compuesto por C-4, Semtex u otro explosivo plástico. Está claro, por lo tanto, que el atentado no tenía fines letales, sino que perseguía otros objetivos.
La estrategia denominada "Punta de Lanza" es utilizada tanto por terroristas locales como extranjeros para evaluar las medidas y el tipo de respuesta tomadas por las fuerzas de seguridad argentinas, con el objetivo de hacerse de inteligencia para perpetuar un ataque mucho mayor.
El ataque al presidente de la Sociedad Rural es un llamado de atención para no olvidar la importancia de tener un servicio de inteligencia a la altura y fuerzas de seguridad modernas y capacitadas.
Está claro que las medidas preventivas y la reacción adoptadas por el aparato de seguridad e inteligencia dejaron mucho que desear. Es decir, somos un blanco fácil para el próximo atentado.
Un paquete bomba tiene hasta siete mecanismos de explosión, pero los tres más usados son: por apertura, por movimiento y por doblamiento. La elaboración de explosivos caseros es sumamente fácil y de rápido acceso. Hay instituciones, como los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) cubana, el Partido Comunista (PC) de España y el Movimiento Tercer Sistema (MTS) de Bolivia que son muy afines a la utilización de estos sistemas y utilizan, entre otras vías, la red social china Tik Tok para mostrar con claridad y precisión cómo hacer estas bombas, qué químicos mezclar y qué proporciones utilizar.
Estos videos se pueden encontrar fácilmente en esta red social, pero los links no son incluidos en este artículo por cuestiones obvias de seguridad.
El atentado terrorista perpetrado esta semana no tenía el fin de asesinar, sino que claramente muestra evidenciar cómo operan la seguridad y la inteligencia argentinas. De lo contrario, con tan sólo 100 gramos de dinamita cualquier explosivo plástico combinado con clavos o perdigones hubiese sido suficiente para asesinar a todas las personas dentro de esa oficina.
De esta manera, es importante enfatizar que este atentado no es contra una persona o contra una institución, sino que fue dirigido a la República Argentina y afecta directamente a la seguridad nacional.









