En la escena se mezclan episodios épicos de lucha entre los partidarios de la Revolución y los leales al Rey Fernando VII, con un romance de fondo, en el que están involucrados: el héroe de la pieza, el patriota Mariano, enamorado de Aurora; y el padre de ésta, que encabeza el apego al orden colonial español.
En la ópera aparecen mencionados Martín Miguel de Güemes y Santiago de Liniers; que si bien son personajes históricos, Güemes no se encontraba en Córdoba cuando tuvo lugar la Revolución de Mayo; y a Liniers se le otorga un papel marginal; cuando todos sabemos que fue uno de los principales promotores de la contrarrevolución en Córdoba.
Otra inconsistencia histórica que tiene la obra es que desata la actuación de los revolucionarios en Córdoba el mismo 25 de Mayo de 1810, en consonancia con el movimiento que se gestaba ese día en la Capital del hasta entonces Virreinato. Sin embargo se sabe que, en realidad, la noticia de los sucesos de Mayo llegó a Córdoba varios días después. También se sabe que no hubo, en esa época, secuelas favorables a la Revolución en la ciudad mediterránea, por el accionar realista a cargo de Liniers y el entonces gobernador español Gutiérrez de la Concha; ambos luego fusilados por órdenes de la Primera Junta.
Sin embargo, existe un error histórico más importante. La famosa canción “Aurora”, es entonada por un tenor que interpreta a Mariano, al final del segundo acto, el cual descubre en la imagen de un águila que sobrevuela en lo alto, con ambas alas azules, una clara semejanza con la Bandera Argentina; e inspirado en su ánimo guerrero, para defender los principios de la Revolución, evoca tal simil en su canto.
Ahora bien; todos sabemos que la Bandera Argentina fue creada recién en Febrero de 1812; y que durante Mayo de 1810 no existían ni atisbos de la misma; y mucho menos en Córdoba.


















