Mientras muchos pronosticaban una devaluación, el ministro de Economía preparaba una jugada financiera inédita
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Por Martin Sarano, economista de la Fundación Internacional Bases, para La Derecha Diario.
Mientras los agoreros del desastre se relamían esperando la devaluación, Toto Caputo preparaba en silencio el golpe definitivo. El jueves 2, una semana antes, Toto Caputo, Santiago Bausili, Pablo Quirno y Jose Luis Daza anunciaron que partían hacia Washington el viernes por la noche con el objetivo de finalizar las negociaciones con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, y su equipo.
Casi dos semanas después del ya famoso “whatever it takes” de Bessent, la espuma por los anuncios había comenzado a bajar y el mercado se empezaba a poner ansioso. El tesoro argentino se había desprendido en las últimas ruedas de casi todos los dólares adquiridos producto de la exención temporal de las Retenciones al Agro.
La mañana del jueves, todo empezó a verse verde. Rumores fuertes de “gordos se viene” empezaron a circular por X, así como por mensajería entre la gente de mercado. A media rueda circuló un mensaje del Banco Santander avisando a clientes de que había realizado operaciones de moneda extranjera a cuenta y orden del Tesoro de Estados Unidos.
A las 3:45 de la tarde, cayó el mazazo. Scott Bessent, con un posteo en X de 365 palabras confirmó lo que ya se venía hablando en el mercado, pero no tenía confirmación oficial. Los portaaviones financieros que el Tesoro de EEUU había estacionado en Río de la Plata habían empezado a disparar. En una acción que sólo se dio otras 3 veces en la historia, el Tesoro compraba moneda local de otro país de manera directa.
Luis Caputo y Scott Bessent.
Repasando el acuerdo y el anuncio. El Tesoro de EEUU compró pesos argentinos en el mercado (y podría seguir haciéndolo). A su vez, Argentina y Estados Unidos entraron en un Swap (intercambio de monedas) por 20.000 millones de dólares en el cual el BCRA le entrega al Tesoro unos 27 a 29 billones de pesos a cambio de esos dólares. Con esa munición, el BCRA puede defender el esquema cambiario, así como proveer de liquidez al mercado (por ejemplo, si el Tesoro tiene que comprar dólares para poder hacer frente a los pagos de deuda).
El mensaje de Scott Bessent va más allá. Refuerza la idea de que nuestro país es un aliado estratégico de la administración de Donald Trump y que las reformas encaradas por el Presidente Milei van en la dirección correcta.
Para lamento de muchos que soñaban con una fuerte depreciación cambiaria post 26-O, Bessent dijo que el sistema de bandas sigue funcionando como debería (“the exchange band remains fit for purpose”). Es una pena que algunos opinadores hayan salido a decir tan solo 24 horas antes que el sistema estaba terminado. Quedar tan expuestos es una forma patética de terminar sus carreras periodísticas. Pero bueno, cuando vivís de apostar contra Argentina, la realidad te castiga.
El ministro Luis Caputo.
Una vez más, el ministro Caputo y su equipo, con asistencia de Scott Bessent, disciplinó al mercado que apostaba a una devaluación (o algo infinitamente más nefario). Con los “portaaviones” de Trump estacionados en el Río de la Plata defendiendo la banda, quién se le va a animar ahora.
El trade del año. De esto mucho no se habla pero Caputo compró, gracias a la exención de retenciones, 2.200 millones de dólares a $1.350 y vendió en dos semanas esos mismos dólares a un valor cercano a $1.420 por dólar. Eso representó una ganancia para el fisco de aproximadamente $150.000 millones de pesos (o 5.2% en tan solo dos semanas). Solo hace falta contrastar con otras gestiones que perdían reservas mientras el valor de la moneda perdía valor.
Mientras el establishment seguía riéndose de Milei por 'pasear' y 'no tener política exterior', Trump estacionaba “portaaviones financieros” en el Río de la Plata. ¿Quién no la ve ahora?