El cabo primero Héctor Guerrero, integrante de la Gendarmería Nacional Argentina (GNA), es víctima de un feroz ataque por parte de sectores de la izquierda y el kirchnerista, que buscan deslegitimar el accionar de las Fuerzas Federales bajo el Gobierno de Javier Milei.
Estas fuerzas, que operan estrictamente dentro del Protocolo para el Uso de Armas No Letales, enfrentaron el 12 de marzo de 2025 un intento de golpe de Estado frente al Congreso en Buenos Aires por parte de algunos sectores opositores, marcado por violentos disturbios, incendios y robos, un clima de violencia que poco tenía que ver con un reclamo genuino de los "jubilados".
En ese contexto, el fotógrafo Pablo Grillo resultó herido por una cápsula de gas lacrimógeno disparada por el cabo primero Guerrero, algo que resultó ser un trágico accidente provocado por los manifestantes violentos que se enfrentaban con las fuerzas de seguridad.

Según el análisis de imágenes de cámaras de seguridad públicas y privadas, el disparo realizado por Guerrero fue dirigido al piso, conforme a los protocolos, pero la cápsula rebotó dos veces por culpa de las barricadas improvisadas por los manifestantes, impactando en Grillo justo cuando este, imprudentemente, se agachó junto a un vallado en llamas, tal vez en busca de una mejor fotografía.
Lejos de ser un acto deliberado, el incidente fue producto de una concatenación de circunstancias desafortunadas, exacerbadas por el caos generado por quienes intentaban desestabilizar al Gobierno de Milei. Afirmar que se buscó dispararle a la cabeza a un fotógrafo con un arma no letal a una distancia de casi 100 metros es una imbecilidad.









