Con un precio de salida de 550.000 euros (aproximadamente 640.000 dólares), el vehículo fue diseñado por el colectivo LoveFrom del ex director de diseño de Apple, Jony Ive, lo que ha resultado en una estética que, según críticos y analistas, se asemeja más a un superdeportivo chino que a una obra de ingeniería italiana.
La indignación ha llegado a las esferas más altas de la historia de la marca. Luca Cordero di Montezemolo, ex presidente de Ferrari y figura clave de su resurgimiento en los años 90, fue categórico en su rechazo a esta imposición del progresismo automotriz: “Se está destruyendo un mito. Lo lamento muchísimo”.












