En una jornada negra para la industria automotriz del lujo, el mercado financiero ha enviado un mensaje devastador a la cúpula de Maranello. Las acciones de Ferrari se desplomaron hasta un 6,3% en la Bolsa de Milán este martes, inmediatamente después de la presentación oficial del Luce, el primer vehículo totalmente eléctrico de la firma.
El descalabro no se limitó a Europa, ya que los títulos en Estados Unidos cayeron un 3% antes de la apertura, acumulando una pérdida de valor superior al 31% en los últimos doce meses. Según el analista de Oddo BHF, Anthony Dick, la respuesta ha sido tajante: “El mercado ha hablado”.

Esta caída estrepitosa responde a la traición de la compañía hacia su propia identidad al intentar perseguir la agenda verde. El Ferrari Luce —cuyo nombre significa “luz”— se presenta como un sedán de cinco plazas y 5,02 metros de largo, rompiendo con la silueta deportiva clásica para adoptar un estilo de berlina de cuatro puertas que muchos consideran espantoso.
Con un precio de salida de 550.000 euros (aproximadamente 640.000 dólares), el vehículo fue diseñado por el colectivo LoveFrom del ex director de diseño de Apple, Jony Ive, lo que ha resultado en una estética que, según críticos y analistas, se asemeja más a un superdeportivo chino que a una obra de ingeniería italiana.
La indignación ha llegado a las esferas más altas de la historia de la marca. Luca Cordero di Montezemolo, ex presidente de Ferrari y figura clave de su resurgimiento en los años 90, fue categórico en su rechazo a esta imposición del progresismo automotriz: “Se está destruyendo un mito. Lo lamento muchísimo”.









