Este miércoles se concretó la expulsión de Pablo Biró, secretario general del gremio de pilotos (APLA), del directorio de Aerolíneas Argentinas, marca un hito en la lucha contra los abusos gremiales que afectan a miles de pasajeros y al futuro de la empresa.
La decisión llega tras un largo historial de medidas de fuerza que generaron millonarias pérdidas económicas y pusieron en jaque la operación de la compañía estatal.
Una gestión marcada por el conflicto
Durante los últimos nueve meses, Biró fue responsable de convocar 13 paros sorpresivos, afectando a más de 100.000 pasajeros.
Las cancelaciones masivas de vuelos no solo representaron un grave perjuicio para quienes confiaron en la aerolínea, sino que también generaron pérdidas por 20 millones de dólares en ventas y 3.8 millones en gastos operativos adicionales.
El costo de los paros
Biró justificó sus acciones bajo el manto de la defensa de los derechos laborales, pero sus reclamos ocultaban intereses sectoriales que beneficiaban a una pequeña élite de pilotos.
Sus declaraciones, muchas veces incendiarias, como "Aerolíneas va a desaparecer, el tema es cuándo y a qué velocidad", sembraron pánico entre los usuarios y perjudicaron aún más la imagen de la empresa.













