En medio de las críticas por la denuncia de "violencia de género" y las nuevas revelaciones sobre su comportamiento infiel e inapropiado con otras mujeres, surgieron detalles sobre una contratación realizada por el expresidente Alberto Fernández en 2020: una joven secretaria con un cargo creado a medida y con quien habría mantenido una relación tan cercana que incluso le decía “gordo” como apodo.
Ana Clara Hernández, conocida como “Anita”, fue la secretaria privada y el gato más joven del expresidente Fernández. Su inclusión fue resistida por María Cantero, la histórica colaboradora del expresidente actualmente implicada en la causa de corrupción relacionada con los Seguros, y a quien Fabiola Yáñez había alertado sobre su situación de "violencia de género".
En 2020, “Anita” tenía 32 años cuando el decreto 208/2020, publicado en el Boletín Oficial el 2 de marzo de 2020, la designó como “secretaria asistente” con “dependencia directa de la Presidencia”.
Su rol teórico incluía tres funciones: “asistir en la gestión administrativa de la Secretaría Privada del señor Presidente de la Nación, analizar los asuntos que le sean expresamente encomendados, y elaborar informes y recomendaciones sobre los temas que examine, para su posterior elevación y consideración del señor Presidente”.
Según reveló Clarín, la relación entre “Anita” Hernández y el Presidente era informal. Quienes frecuentaban el despacho indicaron que su trato era extremadamente "amistoso y sin jerarquías". De hecho, se mencionó que ella se refería a Fernández como “El Gordo”, en tono afectuoso.








