Las autoridades de Estados Unidos desbarataron un presunto complot terrorista para atacar la Casa Blanca durante el evento UFC Freedom 250, una exhibición deportiva celebrada en el South Lawn que reunió a miles de personas y coincidió con el cumpleaños número 80 del presidente Donald Trump.
La investigación, encabezada por el FBI, culminó con la detención de cinco sospechosos y la identificación de una red más amplia de individuos que habrían participado en la planificación del ataque.
Según informaron fuentes federales, el plan contemplaba el uso de drones cargados con explosivos, equipos de francotiradores y una posterior irrupción armada en el complejo presidencial, en una operación diseñada para generar pánico masivo y provocar un elevado número de víctimas.
Un plan de múltiples fases para generar una masacre
La investigación comenzó el 10 de junio, cuando agentes del FBI detectaron conversaciones sospechosas en plataformas de mensajería cifrada.
A partir de esa información, las autoridades realizaron una serie de operativos coordinados en más de una decena de estados, incluyendo Ohio, California y Misuri.
De acuerdo con los documentos judiciales, el plan se desarrollaba en tres etapas:












